Efectos y beneficios del masaje tras el parto

Durante los nueve meses de embarazo, la futura madre sufre cambios físicos, funcionales y psicológicos. A nivel metabólico se produce un verdadero baile de hormonas que afectan al cuerpo y a la mente de la gestante.

También hay cambios a nivel cerebral. Baja la actividad más racional del cerebro y aumentan las conexiones de la parte emocional.

Es una etapa gratificante que culmina con el nacimiento del bebé. Pero el niño no viene solo. Nuevos cambios acompañan el periodo de postparto: la mujer vuelve a reencontrarse con su cuerpo que debe readaptarse al estado anterior al embarazo. La psique y las emociones siguen reflejando los cambios hormonales que se suceden tras el parto y el inicio de la lactancia.

Además, la reciente mamá ha de asumir una nueva situación familiar y atender al recién nacido.

Tan natural como el hecho de parir es el de asumir que la etapa del postparto no es un periodo solo  de alegría y plenitud. Al esfuerzo físico y a la vorágine emocional del embarazo y el parto se suman ahora los cambios en el patrón de descanso, las nuevas obligaciones y la asunción y readaptación del organismo.

Es fundamental tomar consciencia de la importancia del cuidado físico y psicológico de la mujer. La adecuada nutrición, el descanso, el autocuidado y la búsqueda de momentos para si misma son los pilares en los que apoyarse para evitar el estrés, el dolor físico y la temida depresión postparto.

El masaje es una herramienta idónea para cuidarse y lograr beneficios físicos y psicológicos. El quiromasajista profesional hará uso de las terapias manuales más adecuadas para que la nueva madre consiga un óptimo estado físico y mental.

Beneficios del masaje postparto

La práctica regular del masaje en la etapa del puerperio es una gran ayuda para la recuperación física de la madre, colaborando además a conservar un buen estado anímico.

Según el criterio médico, el puerperio se inicia desde el momento posterior al parto y se prolonga hasta que el estado físico de la madre se restablece hasta alcanzar un punto similar al que se tenía antes de la gestación.

Su duración es de unas seis a ocho semanas, pudiendo alargarse hasta seis meses o más si se mantiene la lactancia durante ese tiempo.

De forma general, el cuerpo necesita alrededor de un año para volver a su forma habitual, dependiendo de la forma física anterior al embarazo y de cómo se ha cuidado la mujer durante la gestación.

Como ya se ha indicado y desarrollaremos más adelante, el protocolo de esta terapia manual aúna distintos tipos de masaje, ya que cada uno de ellos cumple una finalidad diferente.

Transcurrido el puerperio, la progresiva práctica de alguna actividad física y una rutina periódica de masaje permitirán alcanzar y mantener un buen equilibrio corporal y mental.

Los tipos de masaje indicados son:

    • masaje relajante
    • drenaje linfático
    • masaje descontracturante

En todos ellos, la intensidad y la profundidad de las maniobras estarán adecuadas a las especiales circunstancias de la mujer, primando su comodidad y bienestar. En función de ello, se adaptarán la postura, la duración y las necesidades de cada usuaria.

Si el parto ha sido natural y no ha presentado ningún tipo de complicación, puede llevarse a cabo un primer masaje entre los quince días y el primer mes desde la fecha del parto.

Cuando ha sido necesaria una intervención quirúrgica como la práctica de una episiotomía o de una cesárea, deberá esperar a la correcta cicatrización de la sutura y a la retirada o reabsorción de los puntos.

En estos casos, transcurridos dos meses, sería un buen momento para iniciar el protocolo de masaje. En caso de tener dudas, siempre es conveniente que la madre consulte al médico.

Efectos del masaje postparto

A continuación, detallamos cada uno de lo beneficios que aporta esta terapia que combina maniobras relajantes, descontracturantes y drenaje linfático manual, entre otras.

Drenante

Elimina la retención de líquidos y los edemas, aliviando la sensación de pesadez en las extremidades y reduciendo la hinchazón.

Durante el embarazo, se incrementa en un 50% el volumen de fluidos. Son varias las causas que provocan este aumento: mayor presencia de la hormona progesterona y aumento del volumen sanguíneo. La postura de bipedestación dificulta el ascenso de la sangre desde las piernas hacia el corazón.

La compresión que ejerce el útero sobre los vasos venosos dificulta el retorno y aumenta la permeabilidad de los vasos sanguíneos, provocando un mayor trasvase de fluidos corporales hacia los tejidos.

El masaje favorece la circulación y el drenaje ejerce un efecto depurativo y drenante, facilitando la eliminación del exceso de líquido y de los desechos y toxinas.

Descontracturante

A medida que avanza el estado de gestación, la espalda se ve sometida a presiones y fuerzas que causan tensión muscular y contracturas.

La musculatura abdominal se distiende para favorecer el crecimiento del útero. La espalda se arquea hacia atrás para conservar el equilibrio.

Se altera la funcionalidad de los glúteos como estabilizadores de la pelvis y puntos de apoyo de la zona lumbar. El aumento de peso y el cambio de alineación de la columna vertebral pueden causar dolor en la zona lumbar por la presión del nervio ciático.

La mayor parte del aumento del peso se concentra en la parte delantera del cuerpo ocasionando una sobrecarga de la zona delantera de los discos intervertebrales de la zona lumbar.

En el parto se produce un importante esfuerzo muscular y la pelvis se dilata para facilitar la salida del bebé, lo que puede afectar a las articulaciones sacroilíacas provocando contracturas musculares también en la zona lumbar.

Tras el nacimiento, el cuidado del bebé y la postura de la lactancia pueden provocar tensiones musculares.

La aplicación de maniobras descontracturantes en el protocolo de masaje postparto alivia las molestias y el dolor de espalda, cuello y brazos, facilitando el restablecimiento de la integridad estructural.

Tonificante

El masaje postparto ayuda a reducir la inflamación y mejora la oxigenación tisular. Optimiza la circulación y promueve el vaciado venoso.

A nivel abdominal, el masaje contribuye a mejorar la elasticidad de la piel y a tonificar la musculatura abdominal para ir recuperando el tono muscular.

Este masaje estimula el proceso digestivo y ayuda a combatir el estreñimiento y los gases.

Relajante

Sin duda, éste es uno de los efectos más valorados por la nueva mamá. Sea su primer parto o no, la oportunidad de relajarse y sentirse descansada es todo un placer.

Ya hemos mencionado al principio del artículo que la práctica regular del masaje favorece el mantenimiento de un buen estado de ánimo.

Los pases y maniobras propios de este masaje colaboran a la regulación de las hormonas, disminuyendo los niveles de cortisol, reduciendo el estrés, y aumentando la producción de serotonina y endorfina, las conocidas como “hormonas de la felicidad”.

Disminuye la presión sanguínea y la tensión muscular y se produce un incremento de las ondas cerebrales delta que acompañan al sueño profundo.

Por ello, el masaje relajante mejora la calidad de los tiempos de descanso y se acelera la recuperación del organismo.

Se produce un efecto analgésico sobre el sistema nervioso y ayuda a prevenir la depresión postparto.

Cada vez son más los centros y los profesionales del quiromasaje que ofrecen un protocolo de masaje postparto a sus usuarias para que éstas lo integren en su rutina de cuidado personal en esta etapa tan singular.

Un masaje o un bono de masajes postparto es un regalo distinto y original: un tiempo exclusivo de cuidado y relajación para la nueva mamá.