Efectos psicológicos del masaje

Un masaje bien dado es una experiencia placentera para nuestro cuerpo. Las manos expertas del quiromasajista trabajan el tejido con diferentes técnicas e intensidades dependiendo de las necesidades del usuario.

Todas las personas experimentan una sensación de relajación y de liberación independientemente del tipo de masaje que hayan recibido. El cuerpo, aun siendo un masaje con maniobras vigorosas y con presión, experimenta un bienestar debido a la movilización y a la desaparición de nudos y adherencias. Puede llegar a ser como ese dolor placentero que se agradece porque es curativo y el cuerpo lo sabe.

El beneficio del masaje no se queda a nivel físico. La psique experimenta unos cambios provocados por el estímulo de millones de receptores que envían señales al cerebro.

Todo empieza en el órgano más extenso del cuerpo humano: la piel. Cada centímetro cuadrado de piel contiene 5000 receptores cutáneos dedicados al tacto que envían impulsos nerviosos al cerebro a través de la médula espinal. La recepción de esta información genera una reacción con efectos fisiológicos y psicológicos.

Los efectos psicológicos del masaje comienzan antes. Es muy importante la forma en que se recibe al usuario: una temperatura agradable, una música suave y un espacio limpio y confortable predisponen al usuario a lograr todos los efectos favorables de la práctica del masaje.

Las personas no acostumbradas a esta práctica, aquellas que vienen por primera vez, pueden ser reticentes a dejarse llevar y conseguir dedicar ese tiempo a sí mismas, permitiendo a su cuerpo y a su mente obtener los beneficios del masaje. Un ambiente adecuado puede ayudar mucho a conseguirlo.

El masaje y el sentido del tacto

El tacto es el primer sentido en desarrollarse en el embrión humano y es la manera en que nos comunicamos cuando aún no sabemos hablar. El contacto entre la madre y el bebé favorece el desarrollo neurocognitivo y establece un vínculo único entre ellos.

El contacto es un estímulo necesario con unas consecuencias emocionales asociadas al circuito neuronal del sistema de recompensa ya que el cerebro asocia determinadas situaciones a sensaciones benéficas y placenteras.

La presencia de transferencia táctil envía señales al cerebro activándose mecanismos fisiológicos que producen un bienestar emocional. Aumenta la producción de serotonina, endorfina y oxitocina, los químicos naturales que nos producen felicidad y disminuyen los niveles de cortisol.

Este proceso conlleva múltiples beneficios:

    • acción antiálgica
    • reducción del nivel de ansiedad
    • mejora del estado de ánimo
    • mayor sensibilidad

Tras una sesión de masaje aumenta el bienestar general.

El masaje y la percepción del dolor

El dolor es un fenómeno complejo con un componente somestésico y un componente subjetivo y emocional.

La práctica habitual del masaje adecuado amortigua la intensidad y está especialmente indicada en pacientes con enfermedades crónicas. Frotar los tejidos produce una disminución de la percepción dolorosa al bloquear los estímulos nociceptivos. Se logra aumentar el umbral de la sensibilidad dolorosa con el consiguiente efecto anestesiante sobre las terminaciones nerviosas.

Las técnicas suaves de masaje relajan la tensión y el espasmo muscular estimulando la circulación y favoreciendo el retorno venoso y la eliminación de sustancias pro inflamatorias.

El masaje profundo puede romper el dolor producido por los puntos gatillo al producir una hiperemia con descarga de histamina en el interior del tejido. La sensación es de alivio y relajación aumentando los niveles de endorfina.

El masaje y su acción en el sistema nervioso

El sistema nervioso regula nuestra actividad vital. Capta y procesa todo tipo de señales del propio cuerpo y del entorno, dirigiendo y coordinando las funciones del organismo.

El masaje tiene efectos en el sistema nervioso central y en el periférico. El tipo de masaje que se realice vendrá determinado por la respuesta psicosomática que se quiera lograr.

 Efectos del masaje relajante

    • disminuye el consumo de oxígeno y del metabolismo basal
    • incrementa la intensidad y la frecuencia de las ondas cerebrales asociadas a la relajación profunda
    • reduce la presencia de lactatos sanguíneos y sustancias relacionadas con la ansiedad
    • disminuye la presión sanguínea y la tensión muscular
    • mejora la calidad del sueño

 Efectos del masaje vigorizante y estimulante

    • contribuye a mejorar estados de apatía y tono vital bajo
    • aumenta la capacidad física e intelectual
    • mejora el estado de ánimo y la percepción de recuperación
    • prepara física y psicológicamente al deportista para la actividad

Influencia del masaje en las emociones y el comportamiento

El masaje conduce al usuario a tomar conciencia de sí mismo. El contacto de las manos del masajista estimula los sentidos y conduce a concentrarse en el momento y la acción.

Las reacciones químicas antes mencionadas provocan una conjunción del cuerpo y la mente que se trasluce en un bienestar físico y emocional: se desbloquea tensiones y nudos y se libera el estrés y la ansiedad. El cuerpo y la mente se oxigenan y revitalizan. Un buen masajista habla con sus manos: estira y descontractura tejidos y pensamientos y consigue que la persona se sienta bien en su propia piel.

El masaje como rutina integrada en el cuidado personal ayuda a aumentar la autoestima. El cuidado del cuerpo aporta seguridad y confianza y promueve la adquisición de hábitos sanos de alimentación y actividad física. Todo ello propicia un el desarrollo de vínculos sociales desde un prisma más generoso y empático.

Un masaje bien efectuado es una gran herramienta para conseguir equilibrar la mente y el cuerpo.

La historia del masaje es tan antigua como el propio ser humano y sus beneficios han sido reconocidos por todas las civilizaciones.