¿Qué factores influyen para hacer un masaje correctamente?

A la hora de hacer un masaje son necesarias unas condiciones generales para que se consiga un clima óptimo entre el paciente y el profesional del quiromasaje.

Gracias a los factores que trataremos a continuación, se logra favorecer tanto el trabajo del quiromasajista como la relajación del cliente.

Condiciones generales para realizar un quiromasaje

Las condiciones que te explicamos a continuación deben estar presentes en las sesiones realizadas por el profesional para que el quiromasaje sea totalmente efectivo.

1. Higiene

Tanto profesional como paciente deben cumplir este aspecto y es muy importante. Lleva en cuenta que el quiromasajista debe tener las manos totalmente limpias antes de la sesión y al acabarla.

Por otro lado, debe llevar las uñas cortas para que no queden restos o bacterias en ellas y vestir con bata o vestimenta cómoda que no cubra los brazos para evitar así el roce con la piel.

En cuanto al cliente, considera que debe presentar limpia la zona que se va a masajear. El profesional puede pasar un algodón con alcohol por la zona si lo considera preciso.

2. El lugar o la habitación

El espacio debe estar adecuado para ello, ya que es uno de los aspectos que más influyen en la comodidad y adaptación del paciente. Por lo tanto, recuerda que debe estar bien ventilada y tener una luz suave.

Incluso influyen los colores, que deben ser suaves para que inviten a la relajación. Es posible ambientarla con música, pero no demasiado fuerte.

Asimismo, debe contar con una camilla que se pueda subir y bajar. Es preferible que tenga agujero facial para mayor comodidad; también se podrá utilizar un rulo para apoyar las extremidades.

Por último, ten en cuenta que será necesario colocar una toalla o sábana sobre la camilla antes de hacer un masaje.

3. Atención previa y durante

Ten presente que es muy importante conocer los motivos por los que la persona ha acudido al quiromasaje; por ello, previamente se debe preguntar el porqué, si existe algún dolor o molestia, etc.

También será preciso preguntar durante el tratamiento si se está produciendo molestia o dolor o si nota el contacto suave o profundo. La atención y conocer cómo le ha ido al paciente es fundamental.

Hay que observar el dolor, si es molesto pero alivia o bien si aumenta con el tratamiento. Si el dolor persiste no se debe trabajar la zona, ya que es el cuerpo el que lo indica.

4. Silencio

Como te hemos indicado, puede escucharse música ambiental de fondo, pero no se recomienda hablar durante las sesiones. El silencio ayuda a una buena concentración y relajación, por lo que será al comienzo cuando el quiromasajista pregunte.

5. Postura del paciente y del quiromasajista

En cuanto al paciente, ten en cuenta que debe sentirse cómodo y relajado y la postura es uno de los aspectos claves para lograrlo. En función de la zona a tratar, deberá variar su postura con la finalidad de facilitar el trabajo.

Por ejemplo, si se va a tratar la zona de la espalda, la postura ideal es en decúbito prono, apoyando los brazos en la camilla y situando las piernas ligeramente levantadas.

En cuanto al profesional, este debe situarse en una postura que no le sobrecargue, por lo que, para que no reciba las fuerzas hacia su columna vertebral, debe situarse junto a la camilla con la extremidad más cercana hacia delante y evitar la rotación lumbar.

6. Lubricantes

Aunque es preferible el tratamiento en seco, pueden utilizarse puntualmente lubricantes para facilitar que los dedos resbalen y se pueda profundizar más. La leche de masaje, el aceite de almendras, oliva o coco, o aceites esenciales con propiedades relajantes son las opciones más utilizadas.

7. Tiempo y orden

Ten presente que se debe llevar un orden de las maniobras para que en exploración con los dedos se puedan detectar posibles problemas o dolencias. Puede empezarse por la cabeza y cara, y seguir con tórax y abdomen.

El tiempo no es exacto y dependerá del tono muscular, dolencias, etc. Sin embargo, no deberá ser muy largo ya que cansa el músculo, pero tampoco corto porque no produce efectos.

8. Intensidad

Cada persona tiene una sensibilidad diferente, por lo que se adaptará la profundidad preguntando antes de empezar si prefiere más profundo o superficial. Hay que llegar al límite del dolor empezando con intensidad superficial para buscar la profundidad adecuada.

9. Velocidad

Si la velocidad es muy rápida puede producir contracción muscular y si se trata de un ritmo lento disminuimos el tono muscular y es más relajante.

Por esto, ten en cuenta que si se busca relajación no se realizarán maniobras rápidas y no se efectuarán lentas si se busca estimulación.

10. Respiración

El ritmo respiratorio debe ser continuo, al igual que el del paciente. Esto ayuda a cansarse menos y a trabajar mejor. Además, ayuda a relajar al paciente.

En definitiva, para un buen masaje debes tener en cuenta todos estos aspectos para lograr que tanto el cliente como el profesional se sientan cómodos durante el tratamiento.