La artritis reumatoide (AR) es una patología perteneciente al grupo de enfermedades inflamatorias inmunomediadas (IMID) que afecta a millones de personas en todo el mundo. En España, los datos de la Sociedad Española de Reumatología (SER), en octubre de 2024, estiman en 300.000 el número de afectados por esta enfermedad.
Actualmente, aún no existe una cura para la artritis reumatoide y el tratamiento de la enfermedad se aborda desde diversos enfoques que incluyen la medicación antirreumática, para intentar aliviar el dolor y reducir la inflamación; la terapia ocupacional, destinada a incrementar la autonomía e independencia funcional de los afectados, y las terapias físicas, que contribuyen al fortalecimiento muscular, la mejora de la movilidad y el aumento del bienestar.
El masaje es una de las terapias manuales que complementa el abordaje de la artritis reumatoide y ayuda a conseguir una mejor calidad de vida.
Índice
Qué es la artritis reumatoide y cual es su impacto en el día a día de los afectados
La artritis reumatoide es una enfermedad en la que el sistema inmunitario ataca por error a los tejidos sanos, en especial al revestimiento de las articulaciones. Aunque es una enfermedad multisistémica, la principal característica de la AR es la inflamación crónica de la membrana sinovial y de las vainas tendinosas.
Inicialmente, afecta de manera simétrica a las articulaciones de manos y pies. La persistencia de la inflamación produce erosiones en el hueso y causa el progresivo adelgazamiento del cartílago hasta su completa desaparición.
Además del daño articular, la AR puede afectar a otras estructuras y órganos del cuerpo como el corazón, los pulmones, los riñones, los ojos o los vasos sanguíneos.
En la piel son típicos los denominados nódulos reumatoides, unos abultamientos duros que se producen en las zonas de roce, como los codos, los talones o el dorso de los dedos.
Aunque la causa de la AR es desconocida, son varios los factores que parecen intervenir en su aparición. Entre ellos, la predisposición genética y diversos factores ambientales como la polución, el tabaquismo, determinadas infecciones o la obesidad.
Es importante diagnosticar la AR cuanto antes para evitar en lo posible la destrucción de las articulaciones y las consecuencias que ello conlleva. Cabe decir que no existe una prueba concreta que determine la existencia de la enfermedad y, por tanto, su diagnóstico se basa en la sintomatología clínica, el examen físico, las pruebas de imagen, los análisis de laboratorio y la exclusión de otras patologías.
Respecto a la sintomatología ya hemos mencionado la inflamación articular que causa hinchazón, dolor y sensación de rigidez, sobre todo, al levantarse por la mañana o tras un periodo de reposo.
Otros síntomas asociados a esta enfermedad son sequedad de la piel y las mucosas, aparición de nódulos reumáticos, febrícula, mala calidad del sueño y sensación de debilidad, fatiga y malestar general.
Tras conocer la sintomatología y la progresión de la AR, es fácil deducir que es una enfermedad que puede llegar a impactar de forma muy negativa en el día a día de las personas afectadas.
Actividades cotidianas como ducharse, vestirse o comer se ven afectadas por las limitaciones causadas por el dolor y la gradual incapacidad motriz.
Muchos enfermos de AR han de despertarse como mínimo una hora antes de levantarse para tomar la medicación y esperar que haga efecto y la rigidez y el dolor hacen difícil tareas banales como abrochar botones, abrir un envase, usar un cubierto para cortar un alimento, subir escaleras o subir y bajar de un vehículo.
Según la Encuesta AR 2020, elaborada por la Coordinadora Nacional de Artritis, el 42,2% de las personas afectadas por la enfermedad necesitan ayuda para desenvolverse cada día.
Los obstáculos en el desempeño familiar, social y laboral, junto a la falta constante de bienestar y la preocupación por el futuro, ocasiona afectación a nivel emocional y psicológico.
Cómo puede ayudar el masaje a los enfermos de artritis reumatoide
Dada la diversidad de síntomas y afectaciones que causa la AR, ya hemos comentado que son varios los frentes desde los que se intenta controlar la enfermedad.
El masaje es una terapia que puede complementar el tratamiento médico convencional, ofreciendo un enfoque integral para el bienestar del enfermo.
Beneficios del masaje para aliviar los síntomas físicos y emocionales de la AR
Los efectos de la práctica profesional del masaje aporta significativos beneficios físicos y psicológicos para los afectados por la artritis reumatoide:
- Alivio del dolor. La acción de las maniobras del masaje sobre los tejidos blandos ayuda a liberar la tensión acumulada en la musculatura que rodea las articulaciones afectadas, disminuyendo la presión sobre las mismas y la percepción del dolor. Además, la terapia de masaje promueve la liberación de endorfinas que actúan como un analgésico opioide, reduciendo el dolor físico.
- Reducción de la rigidez. La capacidad de movimiento se ve alterada por esta enfermedad. Los afectados experimentan dificultades para llevar a cabo acciones cotidianas. Los movimientos del masaje y las técnicas de estiramiento contribuyen a la mejora de la flexibilidad de las articulaciones y a ampliar el rango de movilidad articular.
- Mejora de la circulación. Uno de los efectos del masaje es la activación del riego sanguíneo y linfático. En consecuencia, los tejidos reciben una mayor nutrición y aporte de oxígeno y se eliminan toxinas y productos de desecho. Todo ello ayuda a reducir la inflamación y promueve la reparación de los tejidos dañados.
- Reducción del estrés. La AR implica una fuerte carga de tensión y ansiedad física y emocional. El masaje actúa sobre ambos aspectos favoreciendo la liberación de hormonas que inducen a la calma y generan sensación de bienestar, reduciendo la producción de hormonas como el cortisol, la hormona del estrés. A ello se suma el confort y la relajación que produce el contacto humano y el sentirse cuidado y atendido, permitiendo un respiro físico, mental y emocional.
Mejor descanso. El masaje mejora la calidad del descanso nocturno, ayudando a conciliar más fácilmente el sueño y que este sea más reparador.
Tipos de masaje adecuados para enfermos de artritis reumatoide
Para aprovechar todos los beneficios que aporta el masaje a los enfermos de artritis reumatoide y evitar efectos no deseados es necesario tener en cuenta estos condicionantes:
El masaje siempre tiene que ser suave y adaptado a las necesidades individuales de cada usuario y a la gravedad de sus síntomas. Cada persona experimenta la enfermedad de forma diferente y el terapeuta debe adecuar la práctica según convenga.
Por ello, es imprescindible que el terapeuta esté debidamente cualificado y tenga experiencia en este tipo de usuarios.
Antes de proceder a la práctica del masaje escogido es importante que el usuario informe detalladamente de su condición, refiera cuales son las articulaciones más afectadas, cual es la intensidad del dolor y qué medicación está tomando.
Es muy recomendable que el usuario consulte con su médico que desea recibir el masaje para que este valore el estado de la inflamación y determine si es el momento adecuado o hay que esperar que la inflamación disminuya.
La frecuencia de las sesiones de masaje dependerá de la sintomatología y de la respuesta del organismo.
Los tipos de masaje recomendados para personas con AR son los siguientes:
- Masaje sueco suave. Los movimientos ligeros y fluidos del masaje sueco, como los deslizamientos y los amasamientos suaves reducen la tensión muscular superficial, promueven la relajación y ayudan a aliviar el dolor sin ejercer una presión excesiva sobre las articulaciones.
- Drenaje linfático manual. Las maniobras lentas y repetitivas de este masaje actúan sobre el sistema linfático promoviendo la eliminación de líquido intersticial. Aplicado a los enfermos de AR, el drenaje linfático manual ayuda a reducir la hinchazón y la inflamación articular y ejerce un efecto analgésico y relajante.
- Terapia miofascial. El objetivo de la terapia miofascial es liberar las restricciones del movimiento de la fascia que rodea los músculos y las articulaciones. Está especialmente indicado para aliviar el dolor y mejorar la movilidad de los afectados de AR, siempre que no estén padeciendo un brote agudo.
- Masaje con piedras calientes. Esta antigua práctica de masaje suma los beneficios del masaje a los que aporta el calor de las piedras, proporcionando una experiencia muy relajante y reconfortante. El masaje con piedras calientes ayuda a aliviar la tensión muscular y el dolor, reduce el estrés y la ansiedad y mejora la calidad del sueño.
El masaje es una valiosa herramienta para complementar el tratamiento de la artritis reumatoide y mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas afectadas.
Hay dolores que matan: pero los hay más crueles, los que nos dejan la vida sin permitirnos jamás gozar de ellas”. (Antonie L. Apollinarie Fée – Botánico, farmacéutico, micólogo y pteridólogo francés).
