La terapia miofascial

La terapia miofascial consiste en la aplicación de técnicas manuales con el fin de liberar las restricciones del movimiento del sistema fascial, localizando los puntos de tensión para tratar el dolor originado.

El terapeuta realiza una observación visual donde evalúa el equilibrio y la estabilidad de las estructuras del aparato locomotor.

A continuación procede a valorar la calidad de los movimientos de la piel, de forma superficial y profunda, palpando los puntos hipersensibles desde los que el dolor se distribuye a otros puntos más alejados debido a la interconexión muscular y tisular del organismo.

Método de trabajo de la terapia miofascial

El profesional emplea diversas formas de trabajar: deslizamientos, presiones, estiramientos con las dos manos cruzadas y tracciones para eliminar las compresiones y restricciones restableciendo la estabilidad y la simetría corporal.

Los estímulos mecánicos son traducidos por las células en señales bioquímicas que liberan neurotransmisores, aliviando el dolor y la inflamación. En la terapia miofascial, al estirar el tejido, éste se relaja y empiezan a desenredarse las fibras.

Los fibroblastos van eliminado las acumulaciones de colágeno y se sintetizan nuevas moléculas que se alinearán de forma correcta, permitiendo la absorción de una mayor cantidad de agua y una mejor lubricación del tejido.

Beneficios de la terapia miofascial

La terapia miofascial es una técnica manual cuyo protocolo incluye diversas maniobras que el profesional considera más efectivas para cada usuario. Tras las sesiones necesarias, se consigue la liberación del tejido y el efecto más notable es la relajación del mismo y la disminución del dolor.

Las fibras mal entrelazadas, los famosos “nudos” que el usuario palpa y siente de una forma que puede llegar a ser invalidante provocan contracturas muchas veces crónicas. Por ello, es importante tratar los síntomas desde las primeras molestias.

Los beneficios que aporta esta terapia son los siguientes:

    • mejora de la oxigenación y nutrición de los tejidos
    • Aumento del rango de movimiento y elasticidad tisular
    • Estimulación de la correcta disposición de las fibras de colágeno
    • Mejora del drenaje y la eliminación de las toxinas
    • Disminución del dolor que desaparece conforme se suceden las sesiones
    • Mejora de la calidad de vida

El sistema fascial interactúa con los otros sistemas corporales sirviéndoles de sostén y de conexión. Por ello, cualquier disfunción de las fascias compromete otras estructuras del organismo.

Indicaciones y contraindicaciones de la terapia miofascial

Una nutrición adecuada y la práctica habitual de ejercicio junto a un hábito periódico de masaje contribuyen a mantener la fascia en un óptimo estado y a prevenir patologías diversas. En algunas ocasiones se hace necesario un protocolo concreto de aplicación de la terapia.

Indicaciones

  • contracturas por malos hábitos posturales mantenidos en el tiempo
  • sobreesfuerzos
  • dolor o incapacidad de movimiento
  • tras un período de inmovilización prolongado

Contraindicaciones

Como cualquier técnica, tiene contraindicaciones absolutas y relativas que deben tenerse en cuenta.

Absolutas

  • Fracturas recientes
  • Tejido con alguna cicatrización aún incompleta
  • Patologías circulatorias graves
  • Pacientes oncológicos
  • Osteoporosis en fase avanzada
  • Osteomielitis

Relativas

  • Primer trimestre del embarazo
  • Dismenorrea
  • Afectados con patologías autoinmunes cuando cursen un brote agudo
  • Inestabilidad de la columna vertebral
  • Patologías circulatorias leves

 

Qué es la fascia

La fascia es un sistema de tejido conectivo que se extiende por todo el organismo creando una red que rodea, envuelve y conecta todas las estructuras corporales: músculos, tendones, cartílagos, huesos, vísceras, vasos sanguíneos y nervios.

Su textura blanquecina es fibrosa, elástica y muy resistente. Está muy hidratada y posee gran capacidad de deslizamiento.

Tipos de fascia

La fascia constituye un sistema único y continuo donde se distinguen diferentes tipos.

Fascia superficial

Se encuentra bajo la dermis y atrapa la grasa subcutánea. Es un tejido conjuntivo laxo que se distribuye de manera uniforme por todo el organismo, variando el grosor según la zona. Facilita el movimiento de la piel sobre la superficie muscular y, junto a la piel y al tejido adiposo, ejerce función de protección y sostén.

Fascia profunda

Es un tejido conectivo más denso que recubre zonas profundas del organismo y se organiza en dos capas:

    • una capa más externa y fibrosa que recubre las zonas profundas del organismo y las une con la fascia superficial
    • una capa que se extiende por el interior formando tabiques intermusculares que compartimentan músculos con inervaciones y funciones similares, y rodea otros músculos, huesos, nervios y vasos sanguíneos

Fascia visceral

Capa muy densa que envuelve las vísceras protegiendo su integridad y preservando su estructura. Adquiere nombres específicos en función del órgano que recubre.

Fascia parietal

Es el tejido que recubre las paredes de todas las cavidades corporales donde se alojan los órganos

Funciones de la fascia

    • Mantiene la temperatura corporal
    • Facilita el deslizamiento de los tejidos, al actuar como lubricante natural
    • Atenúa los impactos y las variaciones tensionales que se producen
    • Fija los órganos permitiendo la movilidad necesaria
    • Participa en la producción metabólica de colágeno y ayuda en la cicatrización de las heridas
    • Desempeña una función de comunicación entre estructuras. El 80% de las terminaciones nerviosas libres se hallan en la fascia que delimita los músculos y el tejido subcutáneo

Disfunciones de la fascia: causas y efectos

El estudio de la fascia es relativamente reciente. Hasta no hace tantos años a esta red blanquecina no se le daba importancia y en las clases de anatomía era eliminada porque estorbaba en la disección de cadáveres.

Es a partir del primer congreso sobre la fascia, celebrado en Harvard en octubre de 2007, cuando se profundiza cada vez más en su estudio y se deja de considerar una red estática para pasar a ser considerada un sistema vivo y dinámico.

Los malos hábitos posturales, la falta de ejercicio, una alimentación incorrecta, las situaciones de estrés o los traumatismos son algunas de las causas que provocan disfunciones en la fascia.

Composición del tejido conectivo

    • Células: fibroblastos, adipocitos, macrófagos y mastocitos. Suponen el 20% del volumen del tejido conectivo
    • Matriz extracelular: sustancia viscosa en la que flotan las células y desarrollan su actividad metabólica, drenan los desechos y toman los nutrientes. Está compuesta de fibras (elastina, colágeno y reticulina) y por moléculas entrelazadas de proteoglicanos, ácido hialurónico y agua

Los fibroblastos son las células fundamentales de la fascia. Su función es producir las proteínas de elastina y colágeno.

La elastina permite disponer de la elasticidad necesaria a los tendones, los ligamentos y la piel. Sometidas a una fuerza excesiva, las fibras se rompen y sus extremos se retraen.

Las fibras de colágeno son flexibles y protegen a la fascia de un estiramiento excesivo. El colágeno tiene una estructura inestable y de corta vida. Cada vez que se sintetizan nuevas fibras, se desmontan y sustituyen las desgastadas. Si la tensegridad – el equilibrio de fuerzas y tensiones – es estable y continua las nuevas fibras se orientan en una alineación correcta, en serie.

Cuando existe una tensión repetitiva las moléculas de colágeno se alinean de forma paralela, densificando el tejido para hacerlo más compacto y resistente, en detrimento de otros elementos presentes en la matriz extracelular como el agua y los proteoglicanos.

La consecuencia es el endurecimiento de la matriz extracelular y la aparición de afecciones patológicas al restringirse la capacidad de deslizamiento interfibrilar, creándose acumulaciones rígidas de fibras entrecruzadas. Ello impide a su vez la correcta orientación de las nuevas fibras, densificando aún más el tejido.

El desequilibrio en la composición de la matriz extracelular compromete la adecuada distribución de los nutrientes desde los capilares hasta las células y la eliminación de los residuos (Principio de Starling).