Exploración física visual y manual

Mientras la anamnesis ofrece unas respuestas subjetivas respecto a las vivencias de la persona que acude a nosotros, con la exploración física conseguiremos objetivar esas respuestas indicadas por el usuario.

Lo que nos ha dicho lo comprobaremos mediante la observación y la palpación.

Exploración física visual

La observación visual puede ser general o local. Para hacerlo de forma general, pondremos a la persona de pie, con los pies juntos y las extremidades extendidas, frente a nosotros.

Para una mejor observación, esta persona debe estar en ropa interior y descalza. El motivo es que los zapatos pueden enmascarar una posible dismetría de las extremidades.

Los objetivos de la exploración visual son:

    • Descartar posibles signos de exclusión.
    • Relacionar la anamnesis con las características observables.

Observación general

Nos fijaremos en el plano frontal (cara anterior y cara posterio) y en el plano sagital (lado derecho y lado izquierdo). Como observadores, debemos dejar una distancia de dos o tres metros para tener una imagen completa del cuerpo.

    • En el plano frontal, trazaremos una línea vertical imaginaria que divide el cuerpo en dos y vamos a comparar los dos hemicuerpos resultantes. Sobre esta línea media deberían estar el ombligo y la nariz. De no estarlo, puede significar alguna modificación estructural.
      En otras líneas imaginarias, en esta ocasión horizontales, comprobaremos la distancia de los ojos, la posición de las rodillas, la altura de los hombros, los pechos y las crestas ilíacas.
    • En la visión dorsal del plano frontal, analizaremos la simetría nuevamente con otra línea media. Si la columna vertebral no está sobre está línea, puede significar una deformidad.
      Con las líneas horizontales, comprobamos si los glúteos están al mismo nivel, las crestas ilíacas, las escápulas y los hombros.
    • Para hacer la observación en el plano sagital, pediremos a la persona que se apoye en la pared la parte posterior de la cabeza, las escápulas, la zona glútea y los talones.
      En esta posición, observamos las curvas del cuerpo, si están acentuadas, rectificación o inversión. En los hombros y en la pelvis, nos fijaremos si existe anteversión o retroversión. En las rodillas, observaremos si están en una extensión de cero grados, mayor extensión (recurvatum) o no llegan a los cero grados (flexum).

Observación local

Con esta observación, focalizaremos la visión en un parte concreta de la anatomía del usuario. Generalmente, el órgano más observado es la piel. Buscamos la presencia de lunares, verrugas o pecas llamativas.

En cualquier caso, la observación será siempre de forma bilateral. La mejor forma de saber si una parte del cuerpo está bien es compararla con el otro.

Exploración física manual

En este caso, vamos a emplear la técnica de la palpación. Usaremos nuestros dedos para localizar relieves anómalos.

El usuario debe estar totalmente relajado en posición decúbito. A continuación, valoraremos el estado de la musculatura mediante la palpación.

Para ello nos valdremos de:

    • la presión: la emplearemos para detectar puntos dolorosos. Al palpar puede ser que reproduzcamos algún tipo de dolor en la persona.
      Además, podemos localizar zonas edematosas. Observamos, presionamos, retiramos y si deja alguna fóvea (un pequeño bache) podría indicar que tiene un edema de origen sanguíneo.
    • y la fricción profunda: es una de las técnicas del quiromasaje, la más intensa de todas. Pero también podemos usarla como medida exploratoria, en un sentido longitudinal a las fibras musculares y así detectar zonas de tensión, rigidez y puntos de dolor.