Normativa para abrir un negocio de quiromasaje

¿Qué tiene que hacer una persona que desea montar un negocio de quiromasaje en España? Es un tema amplio y complejo en ciertos aspectos. Por ello, a continuación, vamos a tratar de aclarar las dudas más frecuentes sobre qué opciones tiene, qué normativa tiene que cumplir y otras cuestiones relacionadas.

Abrir un negocio de quiromasaje

En este punto nos encontramos con varios problemas. El primero se refiere a la esencia del tipo de negocio. Si quieres abrir un centro de quiromasaje tienes que tener claro de qué tipo de negocio se trata, porque la normativa no es la misma para un centro de fisioterapia que para un centro de quiromasaje, entre otras cosas, porque el quiromasaje no está reconocido como actividad sanitaria.

En realidad, los centros de masaje pueden considerarse centros de relajación o incluso también centros de terapias alternativas.

Si lo que vas a abrir es un centro de masajes, el estudio de arquitectura Esarco explican lo siguiente: “Los locales o centros de masajes, como se suelen llamar, ya que normalmente no están sometidos a autorización sanitaria, y siempre que el titular que ejerza la actividad no sea sanitario ni los servicios que preste sean a nivel sanitario, se pueden denominar centros de relajación (pero nunca de carácter sanitario o curativo), requieren del cumplimiento y aplicación de una normativa”.

Por lo tanto, “los requisitos que deben cumplir los locales para desarrollar la actividad, pero siempre bajo el prisma de masajes no terapéuticos, en el caso contrario, estos necesitarían de la aprobación previa de Sanidad”.

Antes de lanzarte a la apertura de un centro de masajes no terapéuticos, debes consultar la normativa del ayuntamiento, independientemente del tamaño del centro.

Normativa y licencias

En este sentido, según explican desde Esarco, “la actividad de masajes no terapéuticos la englobamos en la llamada Licencia Ambiental, pues como es lógico, requiere de unas condiciones higiénicas mínimas, que deberán plasmarse en el correspondiente proyecto de actividad para solicitar la licencia de actividad o funcionamiento con el trámite administrativo Municipal correspondiente”.

Teniendo esto en cuenta, lo que necesitas para abrir un centro de quiromasaje es:

    • Un proyecto de actividad.
    • La licencia ambiental.

Puedes leer el artículo completo en Esarco.es.

Por supuesto, debes darte de alta como autónomo en la Seguridad Social y en el epígrafe correspondiente en Hacienda. Además, debes revisar en la normativa de tu ayuntamiento qué seguros son obligatorios. Tampoco debes olvidar, si abres un negocio, los riesgos asociados a esa actividad laboral.

No obstante, es muy recomendable que tengas un seguro de responsabilidad civil que cubra, por una parte, los accidentes que pueda haber en el centro y, por otro, tu práctica profesional.

Otra cosas distinta es que quieras trabajar como quiromasajista a domicilio. Lo veremos en el punto siguiente.

Si quieres saber qué requisitos pide el ayuntamiento de la localidad o municipio donde quieras abrir tu negocio de quiromasaje te recomendamos que consultes en los servicios de atención al emprendedor los requisitios necesarios. Aunque cada ayuntamiento ofrecerá la información pertinente, a modo de ejemplo te dejamos algunos sitios web en dono  puedes encontrar información y recursos:

Trabajar como quiromasajista a domicilio

Trabajar como quiromasajista a domicilio es mucho más sencillo que abrir un negocio a pie de calle y también para quienes quieren ganar experiencia y/o no puedan o no quieran realizar la inversión que supone un centro de quiromasaje.

No obstante, trabajar como quiromasajista a domicilio no exime de las obligaciones legales que se presuponen cuando se abre un negocio como un centro de masaje. Nos referimos a cuestiones como darse de alta como autónomo y contar con un seguro de responsabilidad civil. Lo primero es obligatorio, aunque hay alternativas (que luego te contaremos); lo segundo es opcional, pero muy recomendable.

Negocio de quiromasaje en casa

Aquí seremos breves: no en todos los municipio se puede tener un gabinete de quiromasaje en casa. Tu domicilio puede ser donde tengas tu oficina si das masajes a domicilio y, de hecho, probablemente será tu domicilio social, pero no puedes tener un sala de masajes no terapéuticos en casa.

En cualquier caso, si quieres tener tu centro de quiromasaje en casa debes consultar la normativa municipal.

¿Se puede trabajar sin ser autónomo?

Para trabajar legalmente de cualquier cosa hay que estar dado de alta en la Seguridad Social. Esto implica pagar una cuota mensual, factures o no, seas autónomo o empleado por cuenta ajena.

Esto no suele plantear un problema para quienes abren un centro, ya que cuentan con ello. Pero para los masajistas que quieren trabajar a domicilio suele plantear dudas. Porque, al principio lo que se paga de Seguridad Social es muy poco y luego se va incrementando. Además, muchos quieren hacer este trabajo solo por temporadas y no suelen tener ganas de trámites y papeleos.

¿Qué hacer, entonces? Lo primero que tienes que pensar no es en la faena de tener que pagar, sino en lo que te llevas a cambio. Esto es, principalmente: beneficios de tener una mutua de accidentes por si te pasa algo trabajando, derecho a baja laboral y desempleo y cotización de cara a la jubilación.

La buena noticia es que hay alternativas para quienes no quieran darse de alta como autónomos, sin renunciar a las ventajas que ello supone (además de ahorrarte la multa y los problemas legales que no estar dado de alta supone). Lo vemos en el punto siguiente.

Alternativas para quien no quiere darse de alta

Si, por el motivo que sea, no quieres darte de alta como autónomo, existe la opción de asociarte a una cooperativa. Existen cooperativas específicas para masajistas, quiromasajistas y especialistas en terapias alternativas que te permite facturar al cliente, cotizar y, además, estar asegurado, por si pasa algo.

Aquí hay que tener en cuenta que la cooperativa se lleva una parte (nadie ha dicho que sean una ONG). Sin embargo, para muchos el ahorro que supone en costes y tiempo bien merece la pena. No obstante, esta es una opción que hay que valorar y meditar.

En realidad, puede ser una buena forma de empezar, sin demasiado papeleo. Al fin y al cabo, cuando quieras puedes darte de alta como autónomo, una vez que hayas puesto en marcha tu negocio, si te interesa.

No obstante, no hay que perder de vista que debes facturar (y cobrar) a través de la cooperativa si quieres contar con sus servicios. Por lo tanto, si cobras “en negro” algunos de los servicios, en estos casos no te sirve de nada.

Por otra parte, ten en cuenta que si facturas a través de cooperativa, probablemente no podrás desgravarte los gastos que genere tu actividad. Aunque algunas cooperativas sí que tienen un sistema para poder desgravar gastos.

Una opción de facturación a través de cooperativa que tienen los quiromasajistas es la cooperativa Kotin, a través de la cual no solo cotizas a la Seguridad Social y cuentas con seguro de responsabilidad civil y mutua, sino que también te facilitan el certificado de PRL obligatorio para trabajar legalmente (presentando previamente tu titulación o certificado oficial donde acredites que estás capacitado para realizar tu actividad profesional). Además, con ellos puedes desgravarte los gastos. Tienes toda la información aquí.

¿Qué puede pasar si no cumplo la normativa?

Estar dado de alta es obligatorio para trabajar. No cumplir con esto supone el pago de una multa (entre 300 y 3.000 euros aproximadamente) y de las cuotas atrasadas con recargo (que es del 20%, para empezar, a partir del mes que el inspector considere). Además, perderás la bonificación por darte de alta como nuevo autónomo.

En cuanto al seguro, en principio, para un quiromasajista no es obligatorio tener un seguro de responsabilidad civil profesional. Sin embargo, si pasa algo tiene que hacerse cargo, porque no  tener seguro no exime de la responsabilidad de pagar por los daños. Esto por no hablar del coste que supone contratar un abogado. 

Aunque suponga un gasto más, merece la pena tener este tipo de seguro, que, además de cubrir la responsabilidad civil profesional (hasta la cuantía contratada), por lo general cubre también defensa penal y reclamación de daños, así como asesoría jurídica.