¿Has concertado tu primera sesión de quiromasaje y no sabes exactamente qué esperar? ¿Sientes cierta curiosidad, incluso un poco de nerviosismo, ante la primera experiencia con esta terapia? Es completamente normal que te plantees preguntas acerca de cómo se desarrollará la sesión o sobre cómo debes prepararte para acudir a la consulta del quiromasajista.
A continuación, te contamos, paso a paso, cómo suele transcurrir una sesión de quiromasaje, desde la entrevista inicial hasta cuáles son los efectos que puedes notar después. Además, respondemos a las preguntas más habituales sobre este tema y te damos algunos consejos prácticos para que tengas la mejor experiencia posible.
Índice
Entendiendo el quiromasaje
¿Sabes exactamente qué es el quiromasaje? ¿Te han recomendado esta terapia manual por alguna razón o la has escogido por iniciativa propia? Como usuario, te interesa conocer brevemente en qué consiste esta técnica, mientras que, como terapeuta profesional, una breve definición puede ayudarte a explicar a tus clientes en que consiste.
¿Qué es exactamente el quiromasaje?
La palabra quiromasaje significa, literalmente, masaje con las manos. Es una terapia manual que aplica diversas maniobras, como amasamientos, presiones, fricciones o percusiones, directamente sobre la piel y la musculatura, con el fin de relajar y descontracturar, a la vez que activa la circulación.
Es una técnica enfocada al cuidado integral que, además de aliviar molestias físicas concretas, genera una profunda y duradera sensación de bienestar físico y mental.
¿En qué se diferencia de otras terapias manuales?
Es habitual confundir el quiromasaje con otras terapias, como un masaje relajante. Sin embargo, la finalidad de la técnica es distinta.
Mientras que un masaje puramente relajante está claramente orientado a la calma y la desconexión mediante movimientos suaves y superficiales, el quiromasaje incorpora a estas maniobras otras técnicas más profundas y específicas para poder trabajar puntos de tensión y contracturas.
A diferencia de la fisioterapia, cuyo planteamiento es clínico y rehabilitador tras una lesión, el quiromasaje no utiliza aparatología y, aunque terapéutico, es una terapia de calma, prevención y bienestar.
Paso a paso por la primera sesión de quiromasaje
Te contamos la preparación y desarrollo de una primera sesión de quiromasaje, cuyo transcurso comienza mucho antes de subirte a la camilla.
Bienvenida y entrevista inicial (anamnesis)
Es la primera toma de contacto que tienes con el quiromasajista. Es un momento importante para ambos, pues es cuando tiene lugar la entrevista inicial o anamnesis. Consiste en una conversación, cercana y profesional, en la que deberás responder a una serie de preguntas sobre tus datos personales y tu estado de salud en general. Te damos unos ejemplos:
- Datos personales. Nombre y apellidos, datos de contacto, peso, altura y profesión
- Preguntas sobre tu historial de salud. Patologías crónicas, intervenciones quirúrgicas, lesiones previas o embarazo, en el caso de ser mujer.
- Medicación actual
- Horas de sueño y descanso
- Estrés
- Actividad física habitual
- Razón de la visita. Zonas concretas con molestias, dolor o tensión.
Toda la información que reúne la anamnesis permite al quiromasajista valorar que no existe ninguna contraindicación para la práctica del masaje y personalizar la sesión para optimizar su eficacia. No dudes en transmitirle las dudas o preguntas que creas necesarias, la comunicación entre el terapeuta y el usuario es una de las claves del éxito de la terapia.
Explicación del protocolo de masaje
Una vez el quiromasajista tenga claro la finalidad del masaje, te explicará brevemente el tipo de enfoque que le va a dar. Por ejemplo, el objetivo del masaje puede ser combatir el estrés, centrarse especialmente en un área con contracturas persistentes o realizar una labor de descarga muscular si has realizado un intenso esfuerzo físico. Según el trabajo a realizar, aplicará un protocolo de masaje u otro.
Preparación para la práctica del masaje
Una vez en el gabinete de masaje, el quiromasajista te indicará cómo debes prepararte y respetará siempre tu privacidad. Generalmente, te pedirá que te desvistas hasta la ropa interior y te coloques en la camilla.
Debes saber que siempre se utiliza una sábana o toalla para cubrir las zonas del cuerpo que no están siendo tratadas, garantizando tu comodidad y respeto en todo momento.
Uso de aceites y cremas de masaje
Los aceites y cremas de masaje se utilizan para facilitar el deslizamiento de las manos del quiromasajista sobre la piel. Las propiedades de sus principios activos potencian los efectos del quiromasaje, además de nutrir la piel.
Antes de escoger el aceite o crema adecuados para el masaje, el terapeuta te preguntará por posibles alergias, por ejemplo, a los frutos secos; problemas específicos de la piel, como la sensibilidad o la sequedad, o tus preferencias personales.
Desarrollo de la sesión de quiromasaje
La sesión comienza con maniobras suaves y superficiales para calentar y preparar la musculatura. Conforme el cuerpo se va relajando y los tejidos responden al estímulo, el quiromasajista aplica técnicas más profundas en las zonas con mayor tensión o con contracturas.
El ritmo y la presión varían en función de las necesidades y, sobre todo, de las sensaciones que sientas en cada momento.
Como hemos comentado anteriormente, la comunicación es fundamental para obtener el mejor resultado. No se trata de estar hablando todo el tiempo, bien al contrario, hay muchas personas que prefieren mantener el silencio durante el transcurso de la sesión. Sin embargo, debes decir si sientes molestias en una zona en concreto o si notas que la presión es demasiado intensa.
El quiromasajista está formado para saber captar, “escuchar”, las reacciones de los tejidos bajo sus manos, adaptando la técnica al lenguaje del cuerpo.
Fin de la sesión y consejos
Tras las últimas maniobras suaves y relajantes de la práctica del masaje, tendrás unos minutos para quedarte tumbado y en silencio, hasta que te incorpores lentamente. Después, el quiromasajista puede ofrecerte un vaso de agua o una tisana y darte algunas recomendaciones para prolongar los beneficios del masaje.
Por ejemplo, te recomendará beber abundante agua para ayudar al organismo a eliminar las toxinas, no realizar ejercicio intenso o actividades de esfuerzo durante unas horas tras el masaje o evitar el alcohol y las bebidas con cafeína.
Recomendaciones prácticas antes de tu primera sesión de masaje
Con unas medidas muy simples, ayudas a que tu sesión de masaje sea lo más efectiva y placentera posible.
- Llega al centro de masajes unos cinco o diez minutos antes de la hora concertada. De este modo, empezarás la sesión sin prisas, con tiempo para desconectar el móvil y comenzar a relajarte.
- Procura no llegar tarde. Si el quiromasajista tiene más sesiones programadas tras la tuya, no podrá dedicarte el tiempo necesario.
- No comas demasiado antes de la sesión para evitar sentir la incomodidad y la hinchazón características de una digestión pesada. Tampoco vengas en ayunas, mejor una comida ligera un par de horas antes de la cita.
- Usa ropa cómoda y fácil de quitar y poner.
- Una ducha con agua caliente antes de la sesión contribuye a sentir una mayor sensación de limpieza y relajación. Eso sí, evita los perfumes tras la ducha para que no interfieran con los aceites o cremas de masaje.
¿Qué notarás tras el masaje?
Los efectos tras la sesión de quiromasaje se notan de inmediato, en forma de bienestar integral. Físicamente, destaca la sensación de ligereza y relajación muscular, junto a una disminución notable de las tensiones y molestias acumuladas, y un aumento de la movilidad articular.
Es completamente normal que después de la práctica de masaje sientas un poco de sed o incluso una ligera sensación de cansancio. No te alarmes, esto es parte del proceso natural de recuperación y reajuste del cuerpo.
Este “reset” de tu organismo, hace que, a nivel mental y emocional, te sientas con más energía y serenidad para afrontar el día a día, y logres una mayor calidad del sueño, pudiendo dormir profundamente la noche después de la sesión.
Preguntas frecuentes sobre la primera sesión de quiromasaje
¿El quiromasaje duele?
No, el quiromasaje no debe doler. Puede haber momentos de presión intensa en zonas con nudos o mucha tensión (puntos gatillo), pero siempre dentro de un umbral tolerable que puedas manejar sin tener que tensar el cuerpo. Informa siempre al quiromasajista si la presión es excesiva.
¿Cuánto dura una sesión estándar?
Lo más habitual es que un masaje de cuerpo entero dure entre 45 minutos y 1 hora. Algunos masajes específicos pueden ser más cortos o más extensos.
¿Cada cuánto se recomienda acudir?
La frecuencia del masaje depende totalmente de su finalidad. Para una relajación y mantenimiento general, una vez al mes puede ser suficiente. Sin embargo, para tratar molestias o contracturas específicas, puede ser recomendable empezar con una frecuencia semanal o quincenal hasta que se resuelva la situación, espaciando las visitas después.
¿Puedo combinar el quiromasaje con otros tratamientos?
Sí, el quiromasaje es una técnica compatible y complementaria con otras disciplinas como la osteopatía o la acupuntura, siempre que no se realicen inmediatamente antes o después en la misma zona. Acuerda con los profesionales de las diversas disciplinas la mejor coordinación para tu cuidado.
La primera sesión de quiromasaje es mucho más que un simple masaje; es una oportunidad para detenerte, reconectar con tu cuerpo y sentirte cuidado de forma profesional. Tanto si buscas un alivio puntual de una molestia como si simplemente quieres desconectar del estrés acumulado, al ponerte en manos de un quiromasajista cualificado, estás dando un paso importante hacia el mantenimiento de tu bienestar.
Y si eres quiromasajista, recuerda que acompañar bien al cliente desde esa primera sesión, con una explicación clara, un trato cercano y una escucha activa, es fundamental para brindar una sesión efectiva y generar una confianza y fidelización que perdure en el tiempo.
