El quiromasaje beneficia al sistema inmunitario fortaleciéndolo de forma indirecta. Como avalan los estudios científicos, la reducción del cortisol y el aumento de la producción de serotonina y dopamina crea unas condiciones fisiológicas que optimizan las defensas del organismo.
El quiromasaje es mucho más que una técnica manual para aliviar la tensión muscular, activar la circulación sanguínea y linfática o mejorar la movilidad y flexibilidad de músculos y articulaciones, entre otros muchos beneficios.
La perspectiva holística de esta terapia demuestra que promueve el bienestar físico, mental y emocional, restableciendo el equilibrio en el organismo y contribuyendo a fortalecer nuestras defensas.
En este artículo, explicamos, con evidencias científicas, como el quiromasaje influye positivamente en el sistema inmunitario.
Índice
¿Qué es el sistema inmunitario?
El sistema inmunitario es una intrincada red de células, tejidos, órganos y las sustancias que estos producen, cuyo objetivo es protegernos de la acción de los patógenos.
Sus principales funciones consisten en la defensa contra microorganismos (bacterias, virus, hongos, …) y la inmunovigilancia contra la aparición de tumores y de patologías autoinmunes y alérgicas.
Ante una infección u otra patología, son varios los componentes que intervienen en el funcionamiento del sistema inmunitario, tanto a nivel celular y molecular, como a nivel de tejidos y órganos.
Entre ellos se encuentran:
- Distintos tipos de glóbulos blancos (leucocitos) como los fagocitos, los linfocitos B y T y las células Natural Killer (NK).
- La médula ósea y el timo, que son los órganos linfoides primarios.
- Los órganos linfoides secundarios o periféricos: el bazo, los ganglios linfáticos y el tejido linfoide asociado a mucosas y a la piel, como las amígdalas y las Placas de Peyer.
Determinados factores cotidianos como el estrés y la ansiedad, la falta de horas de sueño, una nutrición desequilibrada o un estilo de vida sedentario alteran la sinergia entre todos los componentes, disminuyendo la efectividad del sistema inmunitario y aumentando nuestra vulnerabilidad.
El impacto del estrés en el sistema inmunitario
El organismo funciona como un todo interconectado, cuyo equilibrio interno depende de la estrecha relación que se establece entre el cerebro y los sistemas inmunitario, nervioso y endocrino. Lejos de ser sistemas separados, la ciencia ha demostrado que se comunican de manera bidireccional, influenciándose mutuamente para dar respuesta a los estímulos internos y externos.
El estudio de la interacción entre el cerebro y estos tres sistemas ha dado lugar a una nueva ciencia, la psiconeuroinmunoendocrinología.
Fue en la década de 1980 cuando diversos investigadores descubrieron las primeras conexiones físicas y químicas entre estos sistemas. Por ejemplo, se encontraron haces nerviosos que unen el sistema nervioso central con los vasos sanguíneos y el sistema inmune, y se evidenció la comunicación directa entre los sistemas inmune y endocrino.
Dicho de otro modo, la salud mental y el bienestar psicológico inciden directamente en la capacidad del organismo para protegerse. Son varios los estudios que vinculan el estrés con un cambio en la actividad de sistemas fisiológicos, como el gastrointestinal y el inmunitario, comprobando, por ejemplo, que un factor de estrés, por leve que sea, puede retrasar la cicatrización de una herida.
Cuando el estrés se cronifica se activa el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal (HHA), el principal sistema de control del estrés, entre otras funciones. La consecuencia es un aumento de la liberación de cortisol.
El aumento prolongado de esta hormona disminuye la respuesta de los diversos componentes del sistema inmune, generando una mayor vulnerabilidad frente a infecciones y otras patologías.
Al alterar la respuesta normal del organismo, el estrés crónico también puede desencadenar la cronicidad de cualquier inflamación, favoreciendo la aparición de enfermedades autoinmunes, cardiovasculares y problemas en la piel.
Aportes de la ciencia sobre el masaje y la inmunidad
La investigación sobre la acción del masaje sobre el sistema inmunitario es relativamente reciente y son pocos los estudios que existen sobre este tema. Sin embargo, las conclusiones de algunos de estos escasos trabajos científicos manifiestan resultados positivos.
Te damos tres ejemplos:
1 – Ensayo clínico con pacientes de cáncer de mama concluyó que los efectos inmediatos de la terapia de masaje incluyeron reducción de la ansiedad, el estado de ánimo depresivo y la ira. Los efectos a largo plazo del masaje incluyeron reducción de la depresión y la hostilidad, y aumento de los niveles urinarios de dopamina y serotonina, el número de células asesinas naturales (NK) y linfocitos.
Hernandez-Reif M, Ironson G, Field T, Hurley J, Katz G, Diego M, Weiss S, Fletcher MA, Schanberg S, Kuhn C, Burman I. Breast cancer patients have improved immune and neuroendocrine functions following massage therapy. J Psychosom Res. 2004 Jul;57(1):45-52. doi: 10.1016/S0022-3999(03)00500-2. PMID: 15256294.
2 – Ensayo clínico basado en diversas afecciones médicas y experiencias estresantes, que incluye estudios sobre depresión, síndromes de dolor, enfermedades autoinmunes, estudios inmunológicos y estudios sobre la reducción del estrés laboral, el estrés del envejecimiento y el estrés durante el embarazo. Los resultados muestran los efectos positivos de la terapia de masaje en la bioquímica, incluyendo la disminución de los niveles de cortisol y el aumento de los niveles de serotonina y dopamina.
Field T, Hernandez-Reif M, Diego M, Schanberg S, Kuhn C. Cortisol decreases and serotonin and dopamine increase following massage therapy. Int J Neurosci. 2005 Oct;115(10):1397-413. doi: 10.1080/00207450590956459. PMID: 16162447.
3 – Una revisión de estudios sobre la conexión piel-cerebro y el tacto placentero como tratamiento de apoyo para los trastornos psicocutáneos concluye que el tacto suave del masaje es una estrategia muy útil para mejorar diversas afecciones de la piel, especialmente las dermatosis psicofisiológicas, debido a que existe una fuerte conexión entre la piel y el cerebro. Los resultados muestran reducción de la ansiedad, el dolor y una mejora de la función inmunitaria y la cicatrización de heridas.
Ferreira BR, Aguirre CC, Rapoport-Hubschman N, Adewuya AO, Canchy L, Morizet D, Vincenzi F, McGlone FP. The skin-brain connection and pleasant touch as supportive care for psychocutaneous disorders. Skin Health Dis. 2023 Dec 1;4(1):e310. doi: 10.1002/ski2.310. PMID: 38312257; PMCID: PMC10831560.
Beneficios indirectos del masaje que favorecen la inmunidad
Más allá de los beneficios directos que aún se están investigando, la práctica del masaje ofrece importantes beneficios que contribuyen a fortalecer el sistema inmunitario:
- Disminución del cortisol e incremento de los neurotransmisores del bienestar. El masaje es una forma probada de reducir el cortisol. Como constatan diversas investigaciones, una sola sesión de masaje puede disminuir sus niveles en más del 30%, a la vez que aumentan los niveles de serotonina y dopamina, los neurotransmisores beneficiosos para un buen estado de ánimo, motivación y descanso.
- Activación del sistema nervioso para simpático. Las maniobras del quiromasaje estimulan los receptores de la piel y el nervio vago, el nervio principal del sistema parasimpático. Esta acción contrarresta la respuesta de estrés, ralentizando el ritmo cardíaco y disminuyendo la presión arterial. Todo ello, induce un mayor estado de calma y favorece la función inmunitaria del organismo.
- Eliminación de toxinas. Terapias como el drenaje linfático movilizan la linfa estancada, promoviendo la eliminación de toxinas y productos de desecho del organismo, facilitando la circulación de las células inmunitarias por el sistema linfático.
- Disminución de la ansiedad y mejora del descanso. Los efectos calmantes que produce el quiromasaje son muy necesarios para mantener la fortaleza y la resiliencia del sistema inmunitario. La falta de descanso puede suprimir la producción de citoquinas y otras células defensivas, mientras que la ansiedad prolongada mantiene un estado de alerta constante que debilita las defensas del organismo.
Limitaciones y precauciones
Como en todo tema relacionado con la salud, la prudencia es clave. Las distintas terapias de masaje no actúan como una píldora mágica para el sistema inmunitario. Su valor reside en su capacidad de actuación, que promueve un entorno fisiológico óptimo para que la inmunidad del organismo funcione de manera eficiente.
El masaje ofrece unos beneficios indirectos claros y unos efectos inmunológicos más directos que constatan cada vez más estudios médicos y científicos.
Ante la existencia de una patología, el masaje no sustituye los tratamientos médicos prescritos, sino que actúa como complemento eficaz, siempre teniendo en cuenta las contraindicaciones relativas o absolutas que puedan existir y contando con el consentimiento del médico que trate la enfermedad.
En personas sanas, las terapias de masaje constituyen una inversión en salud y un valioso hábito de cuidado integrado en un estilo de vida saludable, estimulando cambios bioquímicos mensurables que inciden de forma directa y beneficiosa en el organismo.
Preguntas frecuentes sobre masaje y sistema inmunitario
¿Es verdad que el masaje aumenta las defensas?
Sí, pero de manera indirecta y por varios mecanismos. El masaje crea un entorno fisiológico que optimiza el sistema inmunitario. Al reducir los niveles de cortisol y aumentar la producción de neurotransmisores como la serotonina y dopamina, el masaje contrarresta el impacto negativo del estrés crónico sobre las células inmunitarias, maximizando su eficiencia.
¿Qué tipo de masaje es el mejor para el sistema inmune?
Cualquier tipo de masaje que promueva la relajación profunda y la reducción del estrés, como el quiromasaje o elmasaje relajante, tiene un efecto positivo en la inmunidad. El drenaje linfático manual es muy beneficioso pues estimula directamente el sistema linfático, ayudando a la eliminación de toxinas y facilitando el transporte de las células inmunitarias.
¿Con qué frecuencia debería recibir masajes para fortalecer mis defensas?
No existe una frecuencia única, ya que depende de tu nivel de estrés y estilo de vida. Los estudios sugieren que incluso una sola sesión tiene efectos beneficiosos a nivel bioquímico. Para un buen mantenimiento, es recomendable recibir masaje una o dos veces al mes. Esta frecuencia ayuda a mantener bajos los niveles de cortisol, gestionar la tensión muscular y promover un estado de equilibrio en el organismo de manera constante.
