Masaje tailandés

El masaje tailandés es un tipo de masaje que utiliza presión suave y técnicas de estiramiento para relajar todo el cuerpo. Se trata de una antigua práctica de curación que se originó en la India hace varios milenios. Esta técnica se difundió durante siglos de manera oral, en el entorno de los templos  y comunidades budistas.

El Masaje Tradicional Tailandés está integrando dentro del conocimiento ayurvédico, la forma de sanación de los pueblos del norte de Tailandia. De esta forma desarrollaron una técnica de masaje, fusionando los estiramientos y asanas del yoga, con presiones realizadas con dedos, manos, codos, rodillas y pies, que se completa con manipulaciones
y desbloqueos articulares.

Desde mediados del siglo XX, el gobierno tailandés ha realizado un gran esfuerzo por trasmitir este conocimiento a la mayor parte de la población y de esta forma recuperar una disciplina ancestral que siempre ha formado parte de su cultura.

El masaje tailandés es tan importante que la UNESCO lo agregó a su lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad en diciembre de 2019.

Escuelas de masaje tailandés

En la actualidad existen dos escuelas o estilos principales, la de Chiang Mai o “estilo del norte” y la de Wat Po o “estilo de sur”.

  • La escuela  Chiang Mai o “estilo del norte” centra su enseñanza en técnicas de estiramientos corporales y  posturas de yoga.
  • La escuela Wat Po o “estilo de sur” está más centrada en la estimulación y desbloqueo de puntos y líneas energéticas.

Aunque cada escuela tiene matices que la caracterizan, el Masaje Tradicional Tailandés se considera como algo  único en su esencia” y ambas comparten la misma visión filosófica.

El masaje tailandés en Tailandia y en Occidente

Se dice que la práctica del masaje de yoga tailandés tiene miles de años, pero todavía es parte del sistema médico de Tailandia debido a sus propiedades curativas percibidas tanto a nivel emocional como físico.

De hecho, el Departamento para el Desarrollo de la Medicina Tradicional y Alternativa Tailandesa del Ministerio de Salud Pública de Tailandia regula los lugares y profesionales de masaje tradicional tailandés.

En cualquier caso, existen diferencias en ciertas prácticas asociadas con el masaje cuando se realiza en los contextos occidental y tailandés. Las sensibilidades culturales occidentales pueden ser diferentes en términos de aceptar prácticas de curación chamánicas, como aumentar la intensidad del masaje o el dador saltando alrededor de la mesa de masaje como el dios hindú Hanuman.

Práctica del masaje tailandés

El masaje tradicional tailandés no utiliza aceites ni lociones. El receptor permanece vestido durante un tratamiento. Existe un contacto corporal constante entre el donante y el receptor, pero en lugar de frotar los músculos, el cuerpo se comprime, estira, estira y balancea.

El concepto de metta (bondad amorosa), basado en las enseñanzas budistas, es una parte integral de esta práctica. Los practicantes bien conocidos también enfatizan la meditación y la devoción por parte del practicante como parte integral de la efectividad de esta práctica.

El destinatario usa ropa holgada y cómoda y se acuesta sobre una colchoneta o esterilla en el suelo.   El receptor se colocará en diversas posiciones similares al yoga durante el transcurso del masaje, que también se combina con profundas presiones estáticas y rítmicas.

El masaje generalmente sigue las líneas designadas (“sen”) en el cuerpo. Las piernas y los pies del masajista se pueden usar para colocar el cuerpo o las extremidades del receptor. En otras posiciones, las manos arreglan el cuerpo, mientras que los pies hacen el masaje.

Una sesión completa de masaje tailandés puede durar dos horas. Durante este tipo el masajista aplicará presión y estiramientos rítmicos, e incluso podrá tirar de los dedos de manos y pies, orejas, hacer crujir los nudillos, caminar sobre la espalda del receptor y mover el cuerpo de este a muchas posiciones diferentes. Hay un procedimiento y un ritmo estándar para el masaje, que el masajista ajustará para adaptarse a las necesidades del receptor