Distensión muscular

Una distensión muscular es una lesión que ocurre cuando el músculo sobrepasa sus límites de elasticidad, pero de forma repartida armoniosamente, sin daño anatómico (desgarro o rotura).

Cuando ocurre una distensión muscular significa que ha habido una alteración en la regulación de la tensión muscular (el tono muscular), que está alterado. Después de unos momentos, el músculo se tensa masivamente, por ejemplo, debido a un esfuerzo repentino.

La consecuencia es que el músculo se endurece mientras aparecen dolores que pueden intensificarse espasmódicamente. En el caso de presentar una distensión muscular, en general, los afectados deben concluir inmediatamente la actividad deportiva.

Si no lo hace existe el peligro de que la distensión del músculo progrese a una ruptura fibrilar o una lesión más grave.

Causas de la distensión muscular

Las distensiones musculares pueden producirse debido a un gesto fallido o durante la recuperación tras un desequilibrio. También pueden producirse cundo no se ha calentado adecuadamente o cuando un músculo no está suficientemente entrenado. La falta de flexibilidad, el sobreesfuerzo y la fatiga también favorecen la aparición de distensión muscular.

Síntomas

Una distensión muscular se caracteriza especialmente por síntomas como dolor parcialmente espasmódico en el músculo afectado. En muchos casos, como resultado de la distensión, el músculo solo funciona parcialmente o no funciona en absoluto.

Otro síntoma de distensión son también los calambres musculares. El músculo se endurece. A menudo, una distensión muscular también puede desarrollarse lentamente generando una incomodidad que va en aumento. Esto lo distingue de las lesiones deportivas, como la ruptura fibrilar, en la que el dolor aparece repentina y directamente.

La distensión muscular comienza con síntomas como una sensación desagradable o tensión en el músculo afectado. En el caso de la distensión muscular, esta sensación aumenta con el tiempo hasta que siente un tirón en el músculo, que finalmente se transforma en dolores que pueden intensificarse espasmódicamente.

Además, el músculo que sufre una distensión se vuelve más sensible, sin que exista un punto de máxima sensibilidad, y está moderadamente contracturado. En reposo casi no duele: el dolor aparece con la movilización activa.

Tratamiento

La distensión muscular se trata con reposo relativo, termoterapia y analgésicos (según prescripción facultativa). Además, el quiromasaje suave favorece la recuperación.

Prevención

Para reducir la posibilidad de sufrir una distensión muscular se pueden tomar algunas medidas preventivas. Una de ellas es procurar mantener los músculos fuertes y bien acondicionados o entrenados de modo que puedan absorber la energía de las actividades que requieren un esfuerzo repentino.
Otra buena forma de prevenir distensiones musculares consiste en calentar adecuadamente antes de entrenar o hacer ejercicio, así como empezar a realizar actividades físicas de forma gradual.

Por otra parte, es importante aprender a realizar las actividades físicas con la técnica adecuada, de modo que no se fuerce la musculatura. Además, es importante escuchar al propio cuerpo y no realizar actividades intensas en caso de fatiga o agotamiento.

Otra forma de prevenir una distensión muscular es mantener los músculos flexibles, estirando bien los músculos al finalizar la actividad física y/o al final del día y entrenar la flexibilidad de forma específica (especialmente si se tiene poca flexibilidad).