Celulitis y cómo utilizar el quiromasaje para reducirla

La celulitis no es solo un problema estético. Y es que, aunque sea un tratamiento estrella de los centros dedicados a la estética, esta patología no se queda solo en un problema de apariencia sino que provoca disfunciones en el organismo.

Incluir un tipo de masaje específico para tratar la celulitis aporta un plus profesional a nuestra oferta.

Conocer sus particularidades, causas y consecuencias nos ayudará a ofrecer el protocolo más idóneo.

Foto: Huca Inc. en Unsplash

¿Qué es la celulitis?

La palabra “celulitis” proviene del vocablo latino [cell-ul(a)] y del sufijo de origen griego [itis]. Su significado literal es “inflamación de las células”.

Actualmente, el término se restringe al ámbito médico al tratarse de una inflamación de los tejidos conectivos celulares subcutáneos, generalmente por una infección bacteriana que provoca enrojecimiento y edema en la zona afectada.

Se produce cuando una de las muchas bacterias presentes en la piel produce una infección por algún factor de riesgo:

    • rotura o descamación de la piel.
    • lesión o traumatismo con rotura de la piel.
    • mordedura o picadura de insectos.
    • úlceras.
    • antecedentes de enfermedad vascular periférica.

Es importante lavar las heridas con agua y jabón en cuanto se producen. El tratamiento habitual es el uso de una técnica que produzca cambios en la textura y el aspecto de la piel. El drenaje linfático manual y la mesoterapia suelen ser los más frecuentes. En ocasiones, será necesaria la prescripción de antibióticos.

¿De qué hablamos cuando hablamos de celulitis?

Dermopaniculosis vasculopática es el término correcto para referirnos a los nódulos que dan a la piel un aspecto irregular.

Se trata de una alteración del tejido conjuntivo subcutáneo relacionada con trastornos localizados de la microcirculación.

Otros términos correctos para esta patología son:

    • lipodistrofia ginecoide.
    • paniculopatía edemato fibroesclerótica.
    • lipoesclerosis.

Estas afecciones incluyen el componente lipídico, el vascular y el de tejido conectivo, típicos de estos acúmulos grasos.

No obstante, seguimos utilizando la palabra celulitis para referirnos a ella y es la palabra que utilizaremos en esta entrada.

No debemos confundir la celulitis con la obesidad ni con la lipodistrofia.

    • Celulitis: anomalías en la textura y la estructura de la piel y del panículo adiposo.
    • Obesidad: se da cuando el grosor del panículo adiposo es bastante o mucho mayor de lo adecuado.
    • Lipodistrofia: depósitos grandes y localizados de grasa acumulada en la piel.

Características de la celulitis

El porcentaje de mujeres que tienen algún grado de celulitis después de la pubertad es del 85/90%, independientemente de su peso. La prevalencia es mayor en las razas latinas, mediterráneas y anglosajonas que entre las nórdicas y las asiáticas. Muy raramente afecta a los varones.

La celulitis se inicia por una alteración en el drenaje del líquido intersticial por vía linfática. Se produce una retención de líquido y de sustancias residuales y proteínas que proceden del plasma. El estancamiento estimula la sobreproducción de las fibras colágenas, de manera similar a la contractura muscular.

Esta fibroesclerosis progresiva da lugar a las típicas manifestaciones de la celulitis, en función de la evolución de este proceso.

¿Cómo se forma la celulitis?

El proceso de formación de esta afección es lento e inespecífico ya que concurren muchos factores.

Lo primero que se produce es el edema, cuando el líquido intersticial se acumula y se encharca. Aunque apenas se nota, la zona celulítica se empieza a palpar espesa, menos elástica y más fría.

La sobreproducción de fibras colágenas en dirección vertical y horizontal da lugar a un entramado con zonas de tracción (anclaje fibroso) y zonas de dilatación (expansión edematosa). La palpación de la zona celulítica puede doler y, si se presiona, el aspecto es que conocemos como “piel de naranja”.

Hay una traslación de líquido a los tejidos colindantes y aparecen modificaciones del tejido adiposo. Las células de grasa se distribuyen en islotes amorfos y se forman micronódulos, estrías nacaradas y flacidez.

Los adipocitos se encapsulan. La apariencia de piel acolchada se percibe a simple vista y la zona afectada está sensibilizada y puede doler.

En una celulitis avanzada hay una compresión de los nervios y los vasos que afecta a la nutrición del tejido conjuntivo. Se forman los macronódulos endurecidos.

Tipos de celulitis

Cuando se clasifica la celulitis según su consistencia, se distinguen tres tipos:

    • Dura o compacta. Afecta a mujeres jóvenes con un buen estado de salud. Tensa la epidermis y se adhiere en el plano más profundo, sin modificarse con la posición. La compresión de nervios y vasos puede provocar dolor al tacto. Se asocia a piel seca y pies fríos. Es la más difícil de eliminar.
    • Blanda o flácida. Aparece alrededor de los 40 años y es una evolución de la celulitis dura. Suele acompañar a una musculatura débil, falta de ejercicio físico y cambios de peso. No es dolorosa y se mueve al cambiar la posición. Es la más frecuente y suele darse en la parte interior de los muslos y en los brazos.
    • Edematosa. Es la menos frecuente y se corresponde con la insuficiencia circulatoria, venosa y linfática de los miembros inferiores. Se observan edemas y varices. Presenta nudosidades y dolor sin palpación.

Muchas veces, en una misma mujer se mezclan patrones de los tres tipos.

En la aparición de este trastorno confluyen factores endocrinos, genéticos, hereditarios y raciales junto a los hábitos de alimentación y el sedentarismo.

El estrés, el tabaquismo, el consumo de alcohol y el uso cotidiano de prendas de vestir muy ceñidas son otros agentes que predisponen a padecer esta afección.

¿Qué tipo de masaje es más efectivo?

Una vez que la celulitis aparece es muy difícil erradicarla completamente. Cuanto antes se actúe para eliminarla, el resultado será más efectivo.

Los masajes son un excelente aliado contra la temida celulitis. Un procedimiento adecuado que contemple determinadas maniobras, la indicación de unas pautas lógicas y la ayuda de productos específicos, son el combo perfecto para eliminarla.

En el mercado encontramos muchos productos de aplicación tópica que dicen combatirla, aunque es casi imposible que se logre si este uso no va acompañado de un correcto protocolo de masaje efectuado por un profesional que aplique la técnica y la fuerza adecuada para cada maniobra a fin de conseguir la doble finalidad de esta práctica:

    • activar la circulación linfática para drenar las sustancias acumuladas.
    • deshacer la trama fibrosa que forma los nódulos, devolviendo a todas las capas de la piel una textura indolora, elástica y homogénea.

El drenaje linfático manual y las maniobras de quiromasaje son las herramientas más apropiadas.

El drenaje linfático manual aumenta la capacidad de transporte de la red de vasos linfáticos resolviendo el estancamiento de las sustancias residuales y las proteínas.

La práctica del quiromasaje deshace la red fibrosa y activa la circulación sanguínea, aportando nutrientes y oxigenando la zona afectada por la celulitis.

Es importante utilizar ambas técnicas comenzando con el masaje y efectuando después el drenaje que activará las vías linfáticas por las que se eliminan los desechos.

Maniobras del masaje anticelulítico

Empezaremos el masaje con una intensidad moderada e iremos aumentando la fuerza de las maniobras. Puede llegar a ser molesto para la persona que lo recibe.

El tratamiento es efectivo en espalda, brazos, piernas, abdomen y muslos.

Para un resultado más óptimo utilizaremos una crema anticelulítica para realizar el masaje.

    • fricción circular aplicando la crema de masaje en toda la zona a trabajar. Con esta maniobra empezaremos a movilizar la piel.
    • amasamientos palmodigitales de forma rítmica y dinámica. En las extremidades inferiores efectuaremos maniobras de vaciamiento apoyando el talón de la mano y las falanges distales de los dedos, siempre en dirección caudo-craneal.
    • amasamientos digitales en las zonas pequeñas.
    • amasamientos nudillares, sobre todo para la celulitis más dura.
    • pinzado rodado. Es muy efectivo para tratar la celulitis más blanda. Despega las adherencias tisulares y mueve la grasa tonificando el tejido.
    • golpeteos con el borde cubital de la mano en superficies grandes para movilizar y romper los adipocitos
    • percusiones nudillares.
    • bombeos, siempre en dirección ascendente.

Es importante establecer una rutina de masaje periódica. Podemos ofrecer al usuario un bono de sesiones. Es recomendable medir el contorno de la zona tratada cada dos sesiones para comprobar el efecto reductor.

Igualmente fundamental es dar unas pautas a seguir: una alimentación adecuada, baja en sodio y alta en en frutas y verduras con efecto depurativo y diurético (piña, espárragos, cebolla o apio, entre otras) y mantenerse físicamente activo regularmente.