Los calambres musculares son contracciones involuntarias de los músculos.

Pueden producirse por diversas causas, siendo las más comunes los largos periodos de ejercicio o trabajo físico. Una mala preparación o física o nutritiva, como la deshidratación, también puede influir.

Durante el embarazo también es común sufrir calambres. Las personas mayores tienen mayor riesgo de sufrirlos, así como personas con afecciones como la diabetes o trastornos hepáticos.

Estos calambres son muy dolores y no permiten utilizar el músculo dañado durante un tiempo. 

La recuperación consiste en el descanso.