Adherencia muscular

Una adherencia muscular es tejido cicatricial que se ha desarrollado en los músculos. Las adherencias musculares pueden causar debilidad muscular y dolor y pueden dar lugar a la limitación del rango de movimiento.

Las adherencias pueden desarrollarse casi en cualquier parte en el cuerpo. Además,  pueden volverse más grandes o más rígidas con el paso del tiempo.

Tras determinados tipos de cirugías, como en cirugía en órganos del aparato reproductor femenino o en cirugías intestinales aumenta el riesgo de desarrollo de adherencias.

Además, pueden dar lugar a adherencia las intervenciones de apendicitis, el cáncer, la radioterapia y la infecciones de pelvis y abdomen.

Por otra parte, también es común el desarrollo de adherencias alrededor de las articulaciones, por ejemplo, como resultado de la sobrecarga de una articulación o tendón, tras una cirugía o traumatismo y en algunos casos de artritis.

¿Cómo se forman las adherencias musculares?

Al igual que otros tejidos cicatriciales en el cuerpo, la adhesión muscular resulta de los mecanismos de autocuración del cuerpo. Incluso las microlesiones pequeñas pueden producir adherencias que causan grandes problemas.

Con el tiempo, la repetición de una mala postura puede dar lugar a la aparición de adherencias. Los músculos y los tejidos relacionados se someten a estrés una y otra vez. Eso pueda causar dolor en la parte media de la espalda o en los hombros. A su vez, este estrés puede crear microdesgarros en los músculos los cuales son reparador por el propio cuerpo con la creación de tejido cicatricial.

El tejido cicatricial es fuerte y de soporte. Es una parte natural del proceso de curación del cuerpo. Sin embargo, puede dejarlo atrapado con un nudo gigante en la espalda o el hombro que no se puede mover. Y en última instancia, conduce a más dolor.

Cómo se producen las adhesiones musculares

De hecho, cualquier actividad repetitiva o lesión puede conducir a una adhesión muscular. Si se tuerce o se tensa un músculo se forma tejido cicatricial. El esguince o distensión en sí podría sanar, pero como parte de ese proceso de curación, las adherencias musculares pueden formarse creando un rango de movimiento limitado, entre otros problemas.

Por ejemplo, en el caso de corredores y velocistas, estos desarrollan estas adherencias en el músculo de la pierna debido a un trauma repetitivo. Y lo mismo ocurre con otros deportes o en personas realizan en su trabajo gestos repetitivos continuos y sobrecargan algún músculo o grupo muscular. Los microdesgarros repetidos combinados con un descanso inadecuado pueden provocar dolor causado por una adhesión muscular.

Estas adherencias están hechas de tejido fibroso denso, que son tejidos fuertes y de apoyo, lo que ayuda a evitar que la lesión o la microlesión vuelvan a ocurrir. Sin embargo, el tejido muscular se queda pegado. Estas estructuras normalmente se mueven libremente, lo que permite un movimiento fácil. Cuando este tejido está restringido, causa dolor, debilidad y movilidad limitada. En consecuencia, pueden surgir otros problemas o lesiones.

Otros factores de riesgo que conducen a adherencias musculares incluyen deficiencias nutricionales o desequilibrios, infección que causa inflamación y otras afecciones inflamatorias como la artritis o enfermedades relacionadas con la edad.

Si una adhesión no se trata adecuadamente o se pasa por alto, puede comenzar a afectar las estructuras circundantes.

Un resultado común de las adherencias musculares es el síndrome del túnel carpiano, una lesión por uso excesivo, en la cual el nervio mediano en la mano queda atrapado debajo de las adherencias, causando dolor, entumecimiento y hormigueo.

El quiromasaje puede ayudar a tratar muchos tipos de adherencias musculares y a prevenirlas para reducir el dolor y evitar lesiones posteriores.