Desgarro muscular

Un desgarro muscular es una lesión del tejido muscular que va acompañado de hemorragia debido a la rotura de los vasos sanguíneos del músculo afectado. Esto provoca un dolor intenso y impide la contracción.

Cómo saber si tienes un desgarro

Los síntomas del desgarro muscular incluyen:

    • Dolor y sensibilidad muscular, especialmente después de una actividad que estira o contrae violentamente el músculo. El dolor generalmente aumenta cuando mueve el músculo, pero se alivia con el descanso.
    • Hinchazón muscular, decoloración o ambas.
    • Calambre muscular o espasmo
    • Dependiendo de la gravedad, disminución en la fuerza muscular hasta una pérdida completa de la función muscular
    • Una sensación de ‘estallido’ en el músculo en el momento de la lesión.
    • En casos graves, aparición de una especie de brecha, abolladura u otro defecto en el contorno normal del músculo.

Graduación

Según la gravedad de la lesión, los desgarros musculares pueden ser de tres tipos, que dependen del tamaño de la rotura de las fibras musculares.

Grado 1 (leve)

    • Existe estiramiento o rotura de alguna fibra muscular.
    • Dolor o molestia ligera.
    • Tumefacción mínima.
    • Mantenimiento de la movilidad completa.
    • En algunos casos puede que el afectado no sea consciente de la lesión en un primer momento.

Grado 2 (moderado)

    • Rotura moderada de fibras musculares y del tendón.
    • La palpación de la zona afecta es dolorosa.
    • Aparece una evidente tumefacción.
    • Pérdida de movilidad; si la lesión se produce en el miembro inferior puede verse afectada la marcha.

Grado 3 (grave)

    • Rotura completa del vientre muscular, de la unión miotendinosa o de la inserción del tendón.
    • Al realizar una palpación se aprecia un defecto notable y amplio en la fibra muscular.
    • Menos capacidad de movilidad y carga que en las lesiones de grado 2.
    • Mayor dolor que en las lesiones de grado 2.

Tratamiento del desgarro muscular

Un desgarro muscular, sea del grado que sea, requiere reposo relativo (en función de la gravedad). Además, de aplicará hielo para limitar el hematoma y calmar el dolor y se aplicará vendaje compresivo (la inmovilización total puede ser necesaria en algunos casos). Además, para el dolor se pueden tomar analgésicos (bajo prescripción facultativa).

El quiromasaje puede ayudar en el tratamiento de los desgarros musculares, una vez iniciado el proceso de curación. El masaje drenante puede ayudar a eliminar las sustancias no deseables para mejorar la circulación. Los movimientos pasivos suaves pueden ayudar a restablecer la función.

Además, cuando finaliza el proceso de cicatrización y remodelación del tejido se puede aplicar masaje transverso, estiramientos, ejercicios excéntricos e incorporación progresiva al movimiento o actividad habitual.

En cualquier caso, el tratamiento de un desgarro muscular con quiromasaje debe ser supervisado por un médico especialista.

En genera, la recuperación depende de la ubicación y la gravedad del desgarro muscular. En general, casi todas los de Grado I sanan en unas pocas semanas, mientras que los de Grado II pueden tomar de dos a tres meses o más. Los de Grado III suelen requerir intervención quirúrgica y varios meses de recuperación.

Prevención

Los ejercicios regulares de estiramiento y fortalecimiento  como parte de un programa general de  condicionamiento físico pueden ayudar a minimizar su riesgo de desgarros musculares.

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