MEAT

MEAT es un protocolo de recuperación. Este acrónimo se forma con las iniciales de movement (movimiento), exercise (ejercicio), analgesics (analgésicos) y treatment (tratamiento).

El protocolo MEAT funciona aumentando el flujo sanguíneo para mejorar la curación. Se centra en la atención activa y la implementación del movimiento lo antes posible.

Aplicar el protocolo MEAT aumenta el flujo de sangre a las áreas lesionadas para mejorar el proceso de curación. Las estructuras de tejidos blandos como ligamentos, tendones y cartílago no reciben mucho suministro de sangre, por lo que reducir el flujo sanguíneo con protocolos como RICE (descanso, hielo, compresión y elevación) prolongará el proceso de curación.

Por ejemplo, no tener un ligamento completamente curado aumentará la probabilidad de tener inestabilidad crónica de una articulación. Esto puede ser un gran problema para los deportistas.

La teoría es simple. Para recuperarse lo más rápido posible de una lesión es importante continuar moviendo la articulación afectada tanto como sea posible durante el período de recuperación. Usar el sentido común y permanecer dentro de los límites del dolor es la clave.

El cuerpo dirá lo que se puede y lo que no se puede manejar. La inflamación que sigue a una lesión es parte del proceso de curación natural del cuerpo. El aumento del flujo sanguíneo al área  ayuda a reparar el tejido dañado. La aplicación continua de hielo en una lesión  después de las primeras horas podría, de hecho, ser un obstáculo para este proceso de curación natural.

Paso 1: movimiento

El movimiento es clave porque pone una pequeña cantidad de carga en el ligamento, lo que ayuda a que el tejido nuevo crezca de manera organizada. Es vital que este movimiento sea suave. Pero es importante respetar la propia tolerancia al dolor.

Mantener el rango de movimiento en la articulación lesionada es un aspecto importante de la recuperación. El movimiento también mejora el enrojecimiento de la linfa y la sangre. Esto elimina los desechos y aporta sangre nueva y rica en nutrientes. Esto reducirá la formación de tejido cicatricial y disminuirá el tiempo de recuperación.

Paso 2: ejercicio

Esto se implementa una vez que el nivel de dolor ha disminuido y aumenta el movimiento del área lesionada. Dependiendo de la estructura lesionada, el ejercicio puede enfocarse en el músculo extendido o acortado. Nuevamente, respete su nivel de dolor y sus límites.

El ejercicio aumentará aún más la circulación, agregará sangre fresca y eliminará los desechos del tejido dañado. Una rutina progresiva de ejercicios aumentará la fuerza, mejorará el equilibrio y facilitará la recuperación. El objetivo principal durante esta etapa es promover la curación evitando volver a lesionar.

Paso 3: analgesia

Es importante consultar con un especialista, tanto si se van a tomar medicamentos como si se van a emplear remedios naturales. De hecho, es muy recomendable consultar con el médico para determinar los medicamentos más apropiados.

 Paso 4: tratamiento

Implementar terapia temprana (manual y pasiva) dependiendo de lo aguda que sea la lesión. Esto puede incluir movilización articular,  liberación de tejidos blandos, crioterapia, aplicación de calor,  ultrasonido, terapia manual, reeducación neuromuscular utilizando técnicas avanzadas, TENS, etc.

Cada lesión es diferente y requiere una estrategia personalizada. En cualquier, es importante contar con un diagnóstico médico.