La técnica de NIMMO

La técnica de NIMMO

La Técnica de Nimmo, como hace Cyriax, propone  la reparación de la lesión traumática respetando el movimiento del músculo y evitando la cicatrización defectuosa.

Para conseguirlo, con esta técnica se hace un masaje profundo a nivel de la banda tensa, que respeta las líneas de movimiento del tejido, y tiende a romper las fibras restrictivas. Se realizan trayectos más amplios, que deslizan sobre la piel y mantienen siempre un mismo sentido en el raquis.

Mientras se libera la tensión miofascial en la banda tensa, se localiza el punto gatillo (TP), y allí se realiza presión durante algunos segundos para bloquear el arco reflejo doloroso. Esto solo se consigue con sucesivos masajes y en sucesivas sesiones, dependiendo de la dolencia.

Esta manipulación solo puede realizarse en determinadas zonas específicas del cuerpo, que corresponden con un segmento vertebral en sufrimiento.

Según el Dr. Daniel Strán, la Técnica de NIMMO “permite una correcta localización del DIM y sus efectos sobre el músculo, ayudan decisivamente en la rehabilitación funcional del mismo”.

Así mismo, aclara que lo fundamental y novedoso de esta Técnica es que aporta un método teórico que permite comprender la fisiopatología global de la lesión segmentaria, y que relaciona la alteración funcional intervertebral con el compromiso de los músculos, tendones y fascias, puesto de manifiesto por la banda tensa y el trigger points.

Suele ser una maniobra dolorosa para el paciente. El principal objetivo es la localización del segmento a corregir. No hay que perder de vista que se trata de una manipulación precisa y localizada, aunque si se realiza mediante trayectos amplios, en el plano de la fascia muscular y al límite del dolor, de lo superficial a los profundo, de lo central a lo periférico, lento, de acuerdo a la respuesta muscular y sin saltear etapas, se puede lograr una maniobra mucho más agradable y si contraindicaciones.

Origen de la técnica

La técnica NIMMO debe su nombre a su creador, Raymond Nimmo, que se graduó  en 1931 y estableció su práctica en Fort Worth, Texas.Eestudió y enseñó la técnica básica de Logan y otras técnicas. Su búsqueda lo llevó a darse cuenta de que lo que los quiroprácticos habían enseñado en las facultades de quiropráctica no era científicamente sólido. Racionalizó que la teoría del “hueso sobre el nervio” no podía fundamentarse en hechos fisiológicos, porque muchos pacientes estaban siendo curados por manipulaciones manuales, que no involucraban contactos óseos. Su propio hombro, crónicamente doloros,o fue aliviado por un quiropráctico que no tocó una vértebra, pero corrigió el problema al eliminar la hipermiotonía y los puntos gatillo (TP) presentes en su cuerpo.

El doctor Nimmo investigó la literatura actual y encontró hechos para corroborar su teoría en desarrollo. Es decir, que los músculos crónicamente hipertónicos fueron la causa de la mayoría de las quejas que presentaron los pacientes. Comenzó a incorporar sus hallazgos de investigación en su práctica, y los pacientes respondieron de una manera milagrosa.

Su éxito atrajo la atención de sus compañeros, que le pidieron que les enseñara lo que estaba haciendo. Fue un maestro magistral, comenzando sus conferencias con los conceptos básicos de anatomía y fisiología.

Técnica de Tonificación del Receptor

La técnica NIMMO, también llamada Técnica de Tonificación del Receptor, es un enfoque sistemático que utiliza la compresión isquémica para eliminar los puntos gatillo miofasciales. Se le indica al médico que busque y corrija estos puntos que bombardean el sistema nervioso y dan lugar a subluxaciones por la hipermiotonía que producen en el sistema esquelético.

Los puntos gatillo surgen de varias causas, como sobrecarga muscular aguda o crónica, trauma directo, mala postura, escalofríos musculares e incluso estrés emocional. Una vez que se ha producido un punto desencadenante, debido a la estasis metabólica en el área del TP, los productos de desecho comienzan a acumularse. Estos productos de desecho son irritantes nerviosos  que, a su vez, producen y perpetúan el dolor. Debido a la acumulación de productos de desecho, el suministro de sangre al área disminuye y el paciente siente la isquemia y el dolor resultante.

El tratamiento consiste en una presión sostenida durante un período de tiempo específico, generalmente de cinco a siete segundos, pero menor tiempo para algunos TP. La presión se aplica a la tolerancia del paciente, siempre consciente de las variaciones del umbral de dolor en cada paciente.