Evaluación del dolor por el quiromasajista

Gran parte de las visitas que recibimos los quiromasajistas vienen justificadas por el dolor de las personas.

Podemos considerar que existen dos tipos de dolor:

    • Dolor útil: es el dolor agudo. Se trata de una señal de alarma, algo que aparece en alguna parte de nuestro cuerpo que nos indica que hay algo que no funciona correctamente. Puede ser indispensable para la supervivencia. Suele ser breve, porque desaparece cuando el problema remite.
    • Dolor perjudicial: cuando el dolor permanece, deja de ser agudo y pasa a ser crónico. Cuando el dolor es crónico los médicos dejan de trabajar en la causa del mismo, para focalizarse exclusivamente en remitir el dolor, para que la persona pueda mantener una buena calidad de vida.
      Genera tensión física y psíquica y puede provocar inadaptación en la conducta.

El masajista puede ayudar a una personas con dolor crónico, si se trata de un dolor muscular que no tiene otras contraindicaciones.

En el quiromasaje, sobresale ante todo lo demás la regla del no dolor. Significa que un masajista jamás debe hacer daño cuando realiza su trabajo. Hay que dejar de profundizar cuando el cliente avise de que está sintiendo dolor.

Evaluación del dolor

Para valorar el dolor de los usuarios, debemos preguntarles:

¿Dónde?

Tiene que ver con la determinación del lugar y la extensión del dolor. Si es localizado, en punto exacto, está relacionado con un traumatismo, por lo que no es aconsejable la aplicación del quiromasaje. Solo se debe trabajar el dolor difuso, siempre y cuando no sea de origen traumático.

Si el dolor es irradiado, significa que se produce en una parte del cuerpo pero se transmite a otra parte. El origen está en un sitio y el dolor en otro. Puede ocurrir, por ejemplo, con pinzamientos cervicales. Se siente como una descarga eléctrica. Si es producido por una discopatía, el quiromasaje no puede hacer nada. En caso de ser por un pinzamiento, podemos relajar la musculatura.

Por último, el dolor difuso, que está relacionado con la tensión muscular. Es un dolor que tiene un punto claro de origen. Con el quiromasaje se puede trabajar perfectamente este dolor.

¿Desde cuándo?

Está relacionado con el momento y la forma. Puede aparecer de forma repentina o brusca. Este dolor lo vamos a relacionar con un traumatismo. como podría ser un esguince del tobillo por una torcedura mientras caminamos.

El dolor irradiado también suele relacionarse con el dolor repentino. Hay que saber el tiempo desde cuándo se tiene el dolor. Y vamos a vincular esta respuesta con la localización del punto de dolor.

Como ya hemos comentado antes, ante un traumatismo está contraindicado el quiromasaje.

Otro tipo de dolor es el lento y progresivo, relacionado con el dolor difuso, que es de difícil localización. Es quiromasaje es la técnica ideal para trabajar este tipo de dolor, porque se basa en la tensión muscular.

Otra forma de dolor es la aparición diurna o dolor mecánico y la aparición nocturna o inflamatoria, relacionados ambos con el dolor crónico.

El día está relacionado con las ejecución de diferentes actividades. Por dolor mecánico entendemos el dolor que aparece cuando alguien se mueve.

¿Cómo?

La respuesta a este interrogante es, probablemente, la que menos información aporta a un masajista. No es así en caso de médicos o fisioterapeutas.

Como respuesta al cómo le duele, lo que pretendemos es extraer información acerca de la intensidad y la variabilidad del dolor.

Respecto a la intensidad, al quiromasajista sólo le sirve para delimitar la intensidad de su trabajo. En función de la intensidad, aplicará una protocolo más o menos profundo.

Se puede utilizar una escala del dolor, del 0 al 10, en el que el usuario debe marcar la cifra que considera que representa la intensidad de dolor que está sufriendo. Aunque es una herramienta con más sentido de uso en servicios de traumatología o emergencias.

También puede usarse un cuestionario de adjetivos, para que el usuario pueda relacionar el dolor con términos como punzante, penetrante, atenazante, ardor, hormigueo, agotador, pesadez, insoportable, angustiante, exasperante o deprimente. De todos estos, puede escoger el que considere y seleccionar una valoración cuantitativa.