¿Cuáles son las contraindicaciones del masaje?

Las contraindicaciones son aquellas situaciones específicas en las que no se recomiendan realizar un tratamiento por poder perjudicar al paciente. Estas situaciones debe determinarlas el médico y pueden ser temporales o permanentes.

Por ejemplo, hay medicamentos que no pueden ser utilizados por enfermos de diabetes o por mujeres embarazadas. Las contraindicaciones del quiromasaje son un aspecto a tener muy en cuenta por parte de cualquier profesional del sector. Si bien esta terapia ha demostrado su eficacia a la hora de solucionar todo tipo de problemas musculares, existen ciertas circunstancias en las que no resulta adecuada su aplicación.

Foto: Louis Hansel en Unsplash

Dolencias y circunstancias en las que no se debe dar un masaje

Como profesional, deberás conocer siempre si el paciente sufre alguna de las siguientes dolencias o presenta alguna de las enfermedades o anomalías que se comentan en los siguientes apartados.

Inflamación

Es la reacción del organismo a algún tipo de ataque. Pensar que un masaje puede eliminarla es totalmente erróneo, es más, terminaría por aumentar el problema. Sí es aconsejable masajear el área cercana a la inflamación para aumentar la circulación sanguínea. Si este síntoma está provocado por una enfermedad crónica, es necesario que conozcas los detalles de la misma y que afrontes cada sesión teniendo en cuenta este importante factor.

Infección

Si está provocada por una enfermedad leve (como un resfriado), sí es posible dar el masaje. Si el paciente tiene fiebre no es recomendable, ya que el quiromasaje ayuda a que la infección se expanda por todo el organismo con mayor facilidad.

Afecciones cutáneas

Si el paciente presenta eccemas o zonas afectadas por una infección cutánea provocada por una micosis, no deberías tratar esa área. Sí podrías dar el masaje sobre las denominadas queloides, aun sabiendo que no van a desaparecer (también en las reacciones cutáneas provocadas por enfermedades nerviosas).

Hemorragias

Pueden tener un origen diverso, por lo que debes tener en cuenta los siguientes factores:

– Menstruación. El masaje podría provocar un aumento de la hemorragia y la consecuente debilidad del paciente.

Embarazo. Debes tener muy presente que, durante los meses de gestación, está terminantemente prohibido dar masajes dado el alto riesgo de provocar un aborto.

Tras el parto. Se necesita esperar los habituales 40 días. Antes de esta fecha, sí es posible efectuarlos en las extremidades superiores y en la espalda.

Enfermedades que producen hemorragias. Necesitas conocer a la perfección el historial médico del paciente para evitar este síntoma paralelo. Sin embargo, hay que tener presente que el dolor provocado por este tipo de dolencias sí se puede aliviar con masajes leves y superficiales.

Posible presencia de trombos en las arterias. Si bien los masajes para estimular la circulación son siempre positivos, se recomienda hablar previamente con el cliente para conocer si padece de posibles trombos. Un quiromasaje podría convertirlos en émbolos que terminarán en el pulmón, pudiendo provocar una embolia. Lo mismo sucede en zonas como el cuello, con una embolia cerebral como resultado final.

Úlceras. Las internas (pulmonares o digestivas) exigen que evites dar masajes directamente sobre la zona afectada, aunque sí es posible hacerlo en el área lumbar. Las externas, como las varicosas, solo permiten que se trate la zona superior e inferior para así facilitar la circulación sanguínea. Se desaconseja masajear las úlceras provocadas por una falta de cambio de postura.

– Quemaduras. Las de primer grado solo admiten el vaciaje venoso. Las de segundo y tercer grado, que suelen presentar ampollas, no se deben tocar.

Fracturas o fisuras. Si se está en periodo de cicatrización, hay que evitar cualquier contacto. Una vez superada esta etapa, es adecuado para eliminar la hipotrofia y ayudar al músculo a recuperarse.

Tras la retirada de la escayola, es habitual encontrarse con una piel escamosa por lo que, antes del primer masaje, se deberá tratar hasta conseguir su correcta hidratación. Debes tener en cuenta que los primeros han de ser superficiales, ya que la sensibilidad al dolor aumenta tras la fractura.

Progresivamente, se practicarán quiromasajes que conlleven el rodamiento muscular. Además, recuerda que has de trabajar con las articulaciones afectadas mediante masajes pasivos, activos y con algún punto de resistencia hasta recuperar totalmente su movilidad.

Como se acaba de exponer, el quiromasaje es eficiente para corregir problemas musculares que causan dolor, pero no para eliminar los síntomas más evidentes de las dolencias que lo pueden provocar. En todos los casos anteriormente descritos, es esencial solicitar al paciente su historial médico y las pruebas correspondientes para, de este modo, limitarse a dar exclusivamente los masajes permitidos en cada caso.

Si eres profesional del quiromasaje debes, por lo tanto, tener en cuenta toda la información anterior para evitar empeorar, a veces de forma grave, el estado de salud de tus pacientes. Solo el historial médico y la observación directa de las zonas afectadas te ayudarán a tomar la decisión más acertada en cada caso.

En conclusión, las contraindicaciones del quiromasaje son esenciales para que todos los pacientes obtengan un masaje terapéutico eficiente y no el aumento de los síntomas que padece. Ten presente la información arriba expuesta para mejorar tu reputación profesional y aumentar la confianza de la clientela en tu trabajo.