Introducción al aparato locomotor: los huesos

El aparato locomotor es el conjunto de estructuras que permite al ser humano interactuar con el medio mediante el movimiento y también procura protección y sostén a los órganos. Se compone de dos sistemas:

    • sistema osteoarticular. Formado por huesos, articulaciones y ligamentos
    • sistema muscular. Formado por músculos y tendones

A continuación, vamos a hablar sobre los huesos.

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El hueso es una forma rígida de tejido conjuntivo que forma la mayor parte del esqueleto. Éste se clasifica en axial y apendicular:

    • esqueleto axial. Es la parte que describe su eje. Comprende la columna vertebral, las costillas, el esternón y el cráneo.
    • esqueleto apendicular. Comprende la cintura escapular, la cintura pélvica y las extremidades.

En el esqueleto humano hay 206 huesos, sin incluir los dientes y los huesos sesamoideos:

    • 80 huesos axiales. Se incluyen los huesos de la cabeza, los huesos faciales, el hueso hioides, los huesos auditivos, los huesos del tronco, las costillas y el esternón.
    • 126 huesos apendiculares. Se incluyen los brazos, hombros, muñecas, manos, piernas, caderas, tobillos y pies

Morfología y fisiología del hueso

Los huesos no son estructuras uniformes. En ellos encontraremos:

    • eminencias: tuberosidades, crestas, espinas, apófisis.
    • depresiones: cavidades, escotaduras, surcos, canales, correderas.

El tejido óseo está formado por la matriz ósea y las células óseas.

    • Matriz ósea inorgánica u osteoide. Supone un 35% de la estructura de la matriz ósea. La mayor parte de su composición es colágeno (94%), junto a proteínas y proteglicanos (moléculas compuestas de proteínas que conforman la estructura de las células).
    • Matriz ósea inorgánica. Representa el 65% de la composición de la matriz ósea. La dureza del hueso se debe a las sales de calcio, que forman parte fundamental de su estructura junto al fosfato de magnesio y compuestos de calcio, potasio y sodio con cloro y flúor.
    • Células óseas:
      1. osteoprogenitoras y osteogenas. Células madre, las únicas con capacidad de división cuyas células hijas se transforman en osteoblastos
      2. osteoblastos. Sintetizan las fibras de colágeno y suponen la sustancia fundamental del hueso. Tienen la función de formar el tejido óseo
      3. osteocitos. Son los osteoblastos ya incorporados a la matriz ósea ya calcificada y son los encargados de mantener vivo el tejido óseo
      4. osteoclastos. Son las células encargadas de la reabsorción y eliminación del tejido óseo no deseado; imprescindibles para el desarrollo, crecimiento, mantenimiento y reparación del hueso

En el interior de los huesos se está continuamente construyendo y destruyendo sustancia ósea mediante los procesos simultáneos de osteogénesis y osteolisis

Clasificación de los huesos

Los huesos pueden clasificarse en función de su estructura y de su forma.

Estructura:

    • denso/compacto. De consistencia dura y aspecto sólido
    • esponjoso/trabecular. Menos solido. Presenta trabéculas, puentes y espacios

Forma:

    • largo
    • corto
    • plano
    • irregular
    • sesamoidea

Estructura de los huesos

La estructura ósea del hueso maduro se denomina hueso laminar. El hueso laminar está constituido por grupos de laminillas concéntricas de matriz ósea calcificada que forman estructuras cilíndricas llamadas osteonas o sistema de Havers, consideradas la unidad funcional del hueso.

En el centro de las laminillas aparecen los conductos de Havers, por los que transcurren los vasos sanguíneos, nervios y vasos linfáticos.

El sistema de laminillas es similar en el hueso compacto y en el hueso esponjoso, aunque en el tejido óseo esponjoso no aparecen osteonas verdaderas y la calcificación de las fibras de colágeno es parcial, formando trabéculas. Ello da lugar a un tejido óseo poroso y vascularizado.

Las cavidades trabeculares contienen médula ósea y es aquí donde se produce la hematopoyesis. Pese a que parezca que la disposición de las trabéculas es irregular, siguen las líneas de estrés del hueso y proporcionan resistencia al tejido.

Forma de los huesos

Huesos largos

Son más densos y menos esponjosos. Están constituidos por dos extremos, la epífisis craneal y la epífisis caudal, y una porción central, la diáfisis. En ésta se encuentra una cavidad medular donde se da el proceso de formación de nuevas células óseas.

Entre dos huesos adyacentes, el hueso compacto forma una superficie denominada superficie articular, cubierta por el cartílago hialino o articular, que está formado por tejido cartilaginoso y permite el deslizamiento de las superficies óseas.

Cada hueso está cubierto, excepto en sus caras articulares por una membrana fibrosa el periostio.

La superficie interna de la cavidad medular del hueso largo está revestida por una membrana delgada que recibe el nombre de endostio.

Cada hueso tiene una arteria que lo nutre, la arteria nutricia, que constituye el aporte sanguíneo para las actividades metabólicas de las células óseas.

Los huesos largos facilitan el movimiento y soportan el peso del cuerpo. Ejemplos de hueso largo son el húmero y el fémur.

Huesos cortos

Las dimensiones de estos huesos son similares en altura, anchura y profundidad. Por su estructura están constituidos por mucho hueso esponjoso y una fina capa de hueso denso en su exterior. Los huesos cortos proporcionan estabilidad y algo de movimiento. Ejemplos de hueso corto son los del carpo y los del tarso.

Huesos planos

Son huesos compuestos por dos capas de hueso compacto con una capa de hueso esponjoso en su interior. A este conjunto se le denomina diploé. Los huesos planos protegen órganos internos y proporcionan áreas grandes para la unión de los músculos. La escápula es un ejemplo de hueso plano.

Huesos irregulares

Los huesos irregulares son variados en cuanto a estructura y forma. La forma puede ser compleja para ayudar a proteger órganos internos. Por ello, no caben en ninguna otra categoría. Ejemplos de huesos irregulares son las vértebras, el pubis, el ilion y el isquion.

Huesos sesamoideos

Son huesos pequeños y redondeados. De forma habitual, se encuentran incrustados en un tendón o en un músculo. Actúan como polea, proporcionando una superficie lisa sobre la que otras estructuras blandas, como un tendón, se deslizan sin encontrar fricción. La rótula, o patela, es un ejemplo de este tipo de hueso.

Funciones de los huesos

    • Soporte. Los huesos proveen un cuadro rígido de soporte para los tejidos blandos y los músculos.
    • Protección. Los huesos forman varias cavidades que protegen los órganos internos.
    • Movimiento. Gracias a los músculos que ser insertan en los huesos a través de los tendones y su contracción sincronizada, se produce el movimiento.
    • Producción de células sanguíneas o hematopoyesis. Dentro de las cavidades situadas en algunos huesos, la médula ósea roja produce hematíes.
    • Homeostasis mineral. El tejido óseo almacena a una serie de minerales, especialmente calcio y fósforo, necesarios para la contracción muscular y otras muchas funciones. Cuando son necesarios, el hueso libera dichos minerales en la sangre que los distribuye a otras partes del organismo.
    • Almacén de grasas de reserva. La médula amarilla consiste en adipocitos con unos pocos hematíes. Es una reserva importante de energía.

Curiosidades sobre los huesos

El hueso más grande del esqueleto es la estructura pélvica. El hueso más largo es el fémur. Constituye casi un cuarto de la altura total del cuerpo. Y el hueso más pequeño es el estribo, situado en el oído medio. Su tamaño es similar a un grano de arroz.

El extremo de la nariz y de las orejas no tienen huesos en su interior, sino cartílagos que son más flexibles y ligeros. El cartílago se descompone antes que el hueso, por ello los cráneos de los esqueletos no tienen orejas ni nariz.