Amasamientos

Los amasamientos son una técnica de masaje circular que se aplica a la piel o a los músculos usando los dedos, la palma de la mano, la región tenar e hipotenar e incluso los nudillos, para realizar  movimientos que buscan comprimir y descomprimir los tejidos, a diferentes profundidades.

Durante el amasamiento el tejido se levanta y se separa del hueso, y luego regresa hacia con una acción compresiva exprimidora.

Si se realizan rápidamente, los amasamientos pueden; pero si se realizan lentamente y en profundidad pueden  relajar y descongestionar un músculo.

Los amasamientos como técnica de masaje

El amasamiento es una técnica de masaje en la que se aplica presión. La presión es profunda y comprime los músculos subyacentes. La fuerza también se aplica a través del músculo para descomponer y realinear las fibras de colágeno, las cuales forman el tejido muscular y agregan fuerza.

Cuando se lesiona un músculo, las fibras de colágeno se descolocan, lo que  reduce el movimiento del músculo. Los amasamientos estimulan el músculo y aumentan la flexibilidad muscular al descomponer y realinear las fibras de colágeno.

Por otra parte, la fricción que implica el amasamiento aumenta la temperatura de la piel y aumenta el flujo sanguíneo debido a la vasodilatación y la capilarización. La vasodilatación y la capilarización amplían las células sanguíneas y aumentan el número de células, lo que permite un mayor intercambio celular.

Para qué se usan las técnicas de amasamiento

El amasamiento  es una técnica de masaje utilizada para:

  • Aliviar la tensión en tejidos más profundos y subyacentes, relajar los tejidos y restablecer el movimiento.
  • Para estirar las fibras musculares y así aumentar la flexibilidad muscular, lo que favorece el movimiento y alivia el dolor.
  • Estimular la piel (incluyendo la activación vascular y linfática, las funciones celulares y la regeneración y textura de la piel).
  • Mejorar el tono muscular
  • Mejorar la eliminación de los productos de desecho de los tejidos.
  • Favorecer la descomposición del tejido adiposo.

Beneficios

Los amasamientos son beneficiosos para reducir la tensión, aumentar la flexibilidad y aliviar el dolor.

Reducir la tensión

Los amasamientos reducen la tensión en el músculo al estirar y movilizar las fibras musculares. Al amasar se manipulan las fibras musculares, lo que aumenta la flexibilidad muscular y permite un aumento en el rango de movimiento, además de una reducción y alivio del dolor. Al provocar un aumento de la temperatura y un aumento de la circulación sanguínea, la fricción  promueve la curación y una recuperación más rápida.

Aumentar la flexibilidad

El aumento de la elasticidad del tejido es importante para evitar que se produzcan lesiones y maximizar el rendimiento. El masaje aumenta la temperatura del músculo, lo que favorece que las fibras musculares se aflojen. Por eso los amasamientos ayudan a estirar las fibras musculares y a aumentar la flexibilidad.

Aliviar el dolor

Los amasamientos aumentan el flujo de sangre a las articulaciones y los músculos, aumentando la temperatura, lo que desencadena la liberación de analgésicos naturales y hormonas que promueven la sensación de relajación y bienestar.

Contradicciones

Los movimientos de amasamiento  no deben aplicarse en determinadas circunstancias. En los siguientes casos los amasamientos están contraindicados:

  • Sobre un área inflamada (incluidas las inflamaciones abdominales, como la apendicitis).
  • En casos de hernia.
  • Durante el embarazo.
  • Sobre cicatrices musculares recientes.

Tipos de amasamientos

Hay diferentes tipos de amasamientos. Los más destacados son:

  • Amasamiento digital: es uno de los más importantes en quiromasaje. Puede hacerse con todos los dedos o solo con uno solamente. Se realiza efectuando pequeños círculos con las yemas de los dedos de forma alternada con la mano colocada de forma cóncava.
  • Amasamiento digitopalmar o palmodigital:  se realiza con la palma de la mano y con el dedo pulgar.
  • Amasamiento nudillar: esta manipulación se realiza con el pulpejo del dedo pulgar y el lateral adyacente del dedo índice, flexionado en forma de gatillo.