La Técnica de NIMMO En 1957 Raymond L. Nimmo y James Venerson publican interesantes monografías en las que desarrollan "la técnica del tonus del receptor" para tratar estos fenómenos, de la que resulta un encare novedoso y efectivo. Para ello, la Técnica de Nimmo realiza un masaje profundo a nivel de la banda tensa, que respeta las líneas de movimiento del tejido, y tiende a romper las fibras restrictivas, es decir, en sentido transversal a la inserción del tendón en el hueso. A diferencia del Masaje Transverso y Profundo de Cyriax, se realizan trayectos más amplios, que deslizan sobre la piel y mantienen siempre un mismo sentido en el raquis (caudo-craneal). Al tiempo que se va liberando la tensión miofascial en la banda tensa, se localiza el TP (o "nódulos nocivos", según Nimmo), y allí se realiza presión durante algunos segundos, hasta agotar el mecanismo facilitador y bloquear el arco reflejo doloroso. Esto se logra con los sucesivos masajes y, a veces, en sucesivas sesiones de tratamiento, de acuerdo a la cronicidad del proceso patológico. Esta manipulación compleja, que implica la Técnica de Nimmo, logra un resultado terapéutico estupendo, que el paciente puede percibir luego de pocos minutos de tratamiento. Pero esto ocurre en determinadas zonas específicas, que se corresponden con un segmento vertebral en sufrimiento, elemento patológico fundamental para la Quiropraxia Americana, donde se acunó la Técnica de Nimmo. Es así que esta escuela la utiliza para localizar lo que ellos llaman la “subluxación vertebral”. Todavía quedan muchas interrogantes, y existen también muchas hipótesis en torno al origen y desarrollo de los TP, así como también sobre el papel de la circulación, que se ve comprometida en estas zonas de hipertonía. Sin embargo, lo que sí parece estar claro es la existencia de este Síndrome neuromiofascial, que pone en evidencia los sabios anuncios de Nimmo: la tensión fascial debe ser tratada y reducida al mismo tiempo que los TP. Asimismo, nuestra experiencia clínica nos permite afirmar, con absoluta claridad, que las alteraciones musculares que acabamos de ver siempre se acompañan de una disfunción a nivel del raquis, y viceversa. Lo fundamental y novedoso de este Método de aplicación de la Técnica de Nimmo es que aporta un modelo teórico que permite comprender la fisiopatología global de la lesión segmentaria, y que relaciona la alteración funcional intervertebral con el compromiso de los músculos, tendones y fascias, puesto de manifiesto por la banda tensa y el trigger points. En cuanto a su forma de ejecución, originalmente se trata de una maniobra dolorosa, que manipula muy puntual y profundamente en la zona patológica. No debemos olvidar que su principal objetivo, para el quiropráctico es la localización del segmento a corregir. Yo en cambio aconsejo aprovechar sus virtudes de masaje. Esto sin perder de vista que se trata de una manipulación precisa y localizada. Pero si la realizamos mediante trayectos amplios, en el plano de la fascia muscular “al límite del dolor” (como nos enseña el Prof. Dr. Jordi Sagrera Ferrandiz), de lo superficial a lo profundo, de lo central a lo periférico, lento, de acuerdo a la respuesta muscular, sin saltear etapas; seguramente lograremos una maniobra mucho más agradable, útil a cualquier edad, y prácticamente libre de contraindicaciones. . |