Terapeutas en tela de juicio
POR ROGER JORRO
ABC Catalunya
BARCELONA. Naturopatía, acupuntura o kinesiología están en la palestra pública otra vez. Y el verano se antoja sólo una pausa puntual, un descanso antes que la guerra se inicie con renovada fuerza.
Sin embargo, en esta ocasión, la habitual controversia académica o social ha desatado también una tormenta en los tribunales. La pugna enfrenta a los partidarios de regularizar estas terapias con los que se oponen a que se consideren tratamientos sanitarios. El resultado es que los profesionales de tales prácticas naturales se encuentran de nuevo en el limbo jurídico, después que la Generalitat intentara, en vano, reconocer su tarea.
El embrollo judicial empezó con el nacimiento de un Decreto impulsado por el Departamento de Salud y acordado con parte del sector. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) dictó un auto de suspensión cautelarcontra cinco artículos de la normativa. Era la respuesta a un recurso presentado por el Ministerio de Sanidad.
En la actualidad se pueden efectuar estos tratamientos, pero sus practicantes han regresado a la alegalidad. El argumento : «la defensa contra el riesgo para la salud de las personas».
Una filosofía «sui generis»
En el Centro «Shiatsu Krei», en el barrio barcelonés del Poble Sec, nada se ha detenido. Decenas de ciudadanos acuden a realizar sus terapias de Shiatsu, Reiki, Flores de Bach o masaje tailandés. Aquí un halo de misticismo derrota por goleada a la contundencia sumarial. «Es difícil vivir en la sociedad actual sin que el estrés te desgaste» afirma Luis Romance, su propietario. Además de filosofía, su discurso contiene argumentos contra los que han atrofiado el decreto. «El riesgo, si existe, es ahora que trabajamos en la alegalidad.Porque las terapias se hacen y se seguirán haciendo», concluye. A aquellos que le acusan de intrusismo, les responde con clarividencia: «Nosotros complementamos, apoyamos y suplimos. A nadie le diremos: No vayas al médico que aquí te arreglaremos mejor»
Entre las decenas de artículos de origen natural o biológico de los estantes, Luís se siente cómodo y justifica su trabajo: «Hay cosas que los médicos no pueden hacer, como apoyar psicológicamente en un tratamiento. Nosotros tratamos el nivel físico, pero también el emocional y el mental»
Francisca Simeón comparte plenamente las opiniones del encargado de Shiatsu Krei. Preside Tenacat, agrupación que aúna a parte del sector de las terapias naturales. Según ella, la paralización del Decreto responde a «presiones económicas de sectores de médicos y fisioterapeutas». Tiene su propia clínica en Montmeló y arguye también que estos tratamientos «contemplan a los pacientes desde una óptica diferente. Se escucha mucho a la persona, hay más comunicación». la responsable de Tenacat afirma que el 30% de la población catalana se ha sometido a las prácticas. Y lo tiene claro: «los 6.000 perofesionales del sector seguirán trabajando», afirma.
«Hacen de médicos sin serlo»
Médicos, fisioterapeutas, farmacéuticos, infermeros, personas a título individual y el Ministerio de Sanidad. La avalancha de críticas y recursos contra el Decreto llegó desde la mayoría de la comunidad médica, y algunos sectores de los terapeutas naturales.
«Pone en riesgo la salud de las personas por acción y por inacción. Si tienes dolor de espaldas y te hacen masajes podrían agravar el daño, o, por ejemplo, una homeopatia puede ser inocua para curar un lumbago». La acritud de Manel Domingo, videdecano del Colegio de Fisioterapeutas es diáfana «El problema es de invasión competencial. Hacen terapias médicas sin serlo y, en muchos casos, sin la suficiente formación», sostiene.
También celebran la decisión del TSJC en el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona. «Queremos una regulación bien hecha, no un café para todos» anuncia Isabel Giralt. Es presidenta de la sección de acupuntura del Colegio y lanza una advertencia: «No es que no queramos que hagan nuestro trabajo, es que el lugar que ocupan puede ser peligroso para la sociedad».
El espejo europeo no resuelve el conflicto. En cada país la regulación está en diferente situación. Mientras, en Cataluña la batalla se dirimirá tras el verano, cuando el TSJC dicte sentencia en firme.
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